[*** = en inglès. Traducción de Montserrat Martínez García revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.]

En su ensayo, Cartismo, Carlyle ataca al Utilitarianismo y aborda la condición de Inglaterra, incluyendo varias áreas que según su creencia, necesitan una reforma urgente. En la sección décima de su ensayo, Carlyle debate las cuestiones de la educación universal y de la emigración. En el siguiente pasaje que acontece en la parte introductoria de la sección décima, titulada “Imposible”, Carlyle ejecuta una retórica poderosa para exhortar a sus lectores a actuar y declara la posibilidad de la reforma social que la pasividad y la inacción impiden.

La mismísima palabra imposible no es una palabra afortunada: ningún bien procede de aquéllos que con tanta frecuencia la anidan en su boca. ¿Quién es aquél que siempre dice, “¿Hay un león en el camino?” (N. del T.: alude a Proverbios 26: 13). Perezoso, tú debes asesinar al león, entonces; ¡el camino ha de ser recorrido! En el arte, en la práctica, un sinnúmero de críticos demostrarán que la mayoría de las cosas son de ahora en adelante imposibles; que estamos atrapados, de una vez por todas, dentro de la región de lo perennemente común y que debemos continuar allí con el ánimo contento. Dejemos que los críticos lo demuestren, es su naturaleza, ¿qué mal puede haber en ello? La poesía de antaño demostró perfectamente que era imposible, a pesar de la aparición de Burns, de la aparición de Goethe. Siendo ahora la a-heroicidad de lo común todo lo que claramente tenemos que buscar, llega Napoleón, llega la conquista del mundo… Escuchad a un pensador de otra naturaleza: 'Todo mal y este mal también es una pesadilla; el instante en el que comienzas a moverte bajo él mismo, el mal, propiamente dicho, se marcha'. Considera, lector, ¿si esto no es realmente así? Una vez que se le hace frente valientemente al mal, cesa de ser mal. Existe una generosa esperanza en la batalla en lugar de una exangüe miseria pasiva. El mal en sí mismo se ha convertido en una especie de bien.

Al hombre práctico, por consiguiente, le repetiremos que lo primero que puede 'hacer' es fajarse para las acciones reales; saber perfectamente que o bien está allí para hacer o que no lo está para nada. Una vez que se ha fajado acertadamente, ¡cuántas cosas se presentarán ante él como factibles que ahora son inalcanzables!— Thomas Carlyle, Cartismo, p. 220

Preguntas para debatir

1. ¿Por qué se refiere Carlyle específicamente a tres figuras literarias e históricas (Burns, Goethe, y Napoleón) en el pasaje de más arriba? ¿Qué efecto tienen sobre el lector estas alusiones a semejantes figuras destacadas? ¿Cómo se vincula esto a sus argumentos posteriores sobre la educación?

2. ¿En qué modo los argumentos y el razonamiento centrales de Carlyle reflejan la influencia del Romanticismo alemán?

3. En el fragmento citado, Carlyle presenta inteligentemente la posibilidad de consumar las iniciativas antes consideradas como imposibles y la transformación de un mal en una “especie de bien” cuando se reconocen y abordan. ¿Cómo refleja este pasaje los argumentos mayores de Carlyle sobre la reforma social? ¿Cómo la similitud entre un “mal” y una “pesadilla”, hasta que uno se enfrenta adecuadamente a ella, demuestra hasta qué grado sus escritos son relevantes para el tema de este curso sobre la fantasía versus el realismo?


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Creado el 26 de febrero de 2003; traducido el 21 de noviembre de 2012