[[***= en inglés. Traducción de Lourdes Ilian revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow. En los títulos de las obras no traducidas al castellano, la traductora indica con la anotación “Nota del Traductor (N. T.)” entre paréntesis que la traducción de los mismos es obra suya. Aquellos casos en los que no se hace referencia a ninguna traducción previa, aluden a la labor traductora de Lourdes Ilian.]

El granjero John Clare fue brevemente ensalzado como el poeta campesino de Northamptonshire entre 1820’s y 30’s. (Nació en 1793). Hombre con facultades poéticas, pero de mala fortuna. Incluso el paisaje de los Fens tan querido e importante para él, cambió con las leyes de los cercados `(Enclosure Acts). Durante sus últimos treinta y tres años vivió en Northampton General Asylum, una institución para gente con problemas mentales. Allí era libre de deambular por el pueblo y se le animaba a escribir poesía. Escribió durante este periodo I Am [N.T. Soy], su poema más atormentado. La editorial House Stewart publicó su trabajo en dos volúmenes completos. La quinta línea de la primera estrofa parece un poco complicada, posiblemente un error del escriba? Murió en 1864

I am - yet what I am, none cares or knows;
My friends forsake me like a memory lost:
I am the self-consumer of my woes —
They rise and vanish in oblivions host,
Like shadows in love frenzied stifled throes
And yet I am, and live — like vapours tossed

Into the nothingness of scorn and noise,
Into the living sea of waking dreams,
Where there is neither sense of life or joys,
But the vast shipwreck of my lifes esteems;
Even the dearest that I love best
Are strange — nay, rather, stranger than the rest.

I long for scenes where man hath never trod
A place where woman never smiled or wept
There to abide with my Creator God,
And sleep as I in childhood sweetly slept,
Untroubling and untroubled where I lie
The grass below, above, the vaulted sky.

Soy, lo que soy, aunque nadie lo sepa o le importe;
Mis amigos me traicionan como recuerdo ignorado:
Soy fiel consumidor de mi aflicción—
Se alza y se desvanece en huestes de olvidos,
Como sombras sofocadas de amor frenético
Pero sigo aquí, residente — cual vapor lanzado hacia el destrozo del desdén y del escándalo,

Al mar que vive de sueños de vigilia,
Donde no existe el sentido de la vida, ni alegría,
Excepto una inmensa catástrofe de mis afectos;
Incluso aquellos más amados
Son ahora extraños — incluso, más extraños que el resto.

Anhelo los parajes que nadie ha pisado
Los lugares donde ninguna mujer sonrió o lloró
En ellos, busco refugio junto a mi creador,
Y anhelo dormir como dormía en la infancia,
Despreocupado y sin molestar, tendido
Debajo, a hierba, y por encima, la cripta del cielo.

John Clare tenía dieciseis años cuando Tennyson nació en Linconshire, al norte de los Fens. También se escribió ‘en el cruce de fronteras’ al final de su vida. El apogeo de una vida de trabajo le dijo un amigo. Sí, vino de súbito. Parece que ese momento le llegó en 1889, al pasar por la Isla de Wight. Había estado muy enfermo; de hecho, le quedaban solo tres años de vida. El piloto ha estado a bordo todo este tiempo, decía, pero en la oscuridad no me había percatado de él. Alfred Lord Tennyson le pidió a su hijo Halam que imprimiese el poema como epitafio a su propia obra.

Sunset and evening star,
And one clear call for me!
And may there be no moaning of the bar,
When I put out to sea,

But such a tide as moving seems asleep,
Too full for sound and foam,
When that which drew from out the boundless deep
Turns again home.

Twilight and evening bell,
And after that the dark!
And may there be no sadness of farewell,
When I embark;

For tho' from out our bourne of Time and Place
The flood may bear me far,
I hope to see my Pilot face to face
When I have crossed the bar.

Claro aviso, amanece y atardece la estrella
Ojala qué cuando parta no extrañe la orilla,
Mas, la corriente fluye como dormida, demasiado alta la marea para sonido y furia,

Lo que surge del fondo al hogar regresa.
¡Campanas de atardecer que anuncian el crepúsculo, y la oscuridad!
¡Al embarcar, qué ni lamentos ni adioses haya!

Que aunque vengo de un tiempo y de un lugar
La marea a otro más remoto me ha de llevar,
Y allí, a mi Piloto, frente a frente encontrar
Una vez haya cruzado el margen, más allá.

Gerard Manley Hopkins nació en Stratford en lo que entonces era Essex en 1844, solo tres años después de que John Clare fuese internado en el asilo de Northampton. En sus poémas de madurez, Hopkins celebra el paísaje, cortado y medido – de pliegues de barbecho arado (plotted and pieced — fold, fallow, and plough"), creado por las leyes de cercado (Enclosure Acts) que tanto disgustaban a Clare. El primer borrador de Heaven-Haven [N.T. el paraíso] se escribió cuando todavía tenía 20 años (en 1864, el año en que murio Clare) y antes de que desarrollase su propio estilo. Estaba todavía en Oxford, como anglicano que era, pero ya pensaba en convertirse al catolicismo y a la vida religiosa. Sus poemas tienen que ver con un anhelo personal de paz, más que con la imagen de la religiosa que hace los votos, como parece que sugiere el subtitulo.

I have desired to go
Where springs not fail,
To fields where flies no sharp and sided hail
And a few lilies blow.

And I have asked to be
Where no storms come,
Where the green swell is in the havens dumb,
And out of the swing of the sea.

Quería haber partido a donde la primera no desfallece, a prados donde no se iza el afilado granizo y donde pocos lirios se marchitan.

Y había pedido estar donde no llegan las tormentas, donde el verde se inflama en el mudo cielo, y más allá del vaivén del mar.

A ***Robert Louis Stevenson (nacido en 1850) se le conoce sobre todo por El Extraño Caso del Doctor Jekyll y Mr Hyde y La Isla del Tesoro. La frasea Jekyll and Hyde se emplea frecuentemente en el mundo angloparlante para describir a alguien con una personalidad dividida, o con dos caras. (Ahora se pronuncia Jeckle, aunque Stevenson, creo, decía Jee-Kle). Escenas de la La Isla del Tesoro se quedan también en la mente. Recordemos a Ben Gunn, el náufrago, deseoso de un poco de pan y queso (preferiblemente tostado). Y a Long John Silver, en el Benbow Inn, y a Blind Pugh aguantando en el Black Spot al maldito viejo capitán pirata. El poema corto de Stevenson, “Requiem”, es igualmente conocido. Fue publicado en Underwoods en 1887, cuando Stevenson estaba aún treintena. Había sido un niño enfermizo, y de adulto nunca tuvo buena salud. La fatiga aparece en el poema, que está inscrito, en mi opinión, en su lápida en Samoa, donde murió en 1894

Under the wide and starry sky,
Dig the grave and let me lie.
Glad did I live and gladly die,
And I laid me down with a will.

This be the verse you grave for me:
Here he lies where he longed to be;
Home is the sailor, home from sea,
And the hunter home from the hill.

Bajo manto celeste y estrellado cavad la tumba y dejadme yacer. He vivido alegre y así quiero morir. Morir quiero, es mi voluntad.

Y que este sea el verso con el que me enterréis: Aquí descansa donde quiso estar; el hogar del navegante, de regreso del mar; del cazador que retorna de la montaña.

Gran parte de la vida profesional de A. E. Housman estuvo dedicada a buscar la precisión y exactitud del lenguaje. A quien cree que malgastó su vida revisando errores en la obra de Manilius, un oscuro poeta latino. Pero también llevó precisión y concisión a sus propios versos ingleses que revelan un camino de desvergonzada tristeza victoriana. Todos deberíamos escribir como Housman dijo T. S. Eliot, si pudiésemos. The Land of the Lost Content [N.T. La comarca del olvido] aparece sin título (es el XL) en A Shropshire Lad [N.T. Un muchacho de Shropshire] donde fue publicado por primera vez en 1896

Into my heart an air that kills
From yon far country blows:
What are those blue remembered hills,
What spires, what farms are those?

That is the land of lost content,
I see it shining plain,
The happy highways where I went
And cannot come again.

Un aire que mata en mi corazón sopla desde tierras extrañas: ¿Qué son esas colinas azules de mi recuerdo? ¿Esas torres? ¿Y esas granjas?

La comarca del olvido, veo brillar su planicie. Los venturosos caminos que recorrí y a los que ya no podré regresar.

Por último, Wilfred Owen, que nació en 1893, exactamente un siglo después de John Clare. Si Clare creció como victoriano, Owen lo hizo como hombre del siglo veinte, donde encontró su fin en el último conflicto victoriano, la Gran Guerra. Escribió Anthem for Doomed Youth [N.T. El himno de la juventud condenada] mientras recibía tratamiento por la neurosis que sufrió tras la guerra. Con la ayuda del también poeta Siegfred Sassoon, que al igual que Owen estaba hospitalizado a causa de los traumas de la guerra, y quien, según parece le sugirió la frase pacientes mentes. El propio Owen, también maldito, murió ametrallado mientras comandaba el pelotón del regimiento de Manchester unos días antes de que terminase la guerra. Es difícil hablar del impacto de la guerra en los ingleses, al menos hasta la segunda mitad del siglo veinte. Hay quien argumenta que el país nunca se recuperó de sus pérdidas. La vieja costumbre de dibujar cortinas o bajar las persianas para señalar una muerte en una casa ha desaparecido también.

Referencias

Clare, John. Selected Poems and Prose. edited by Eric Robinson and Geoffrey Summerfield. Oxford University Press. Oxford, 1982.

Hopkins, Gerard Manley. Gerard Manley Hopkins Edited by Catherine Phillips. Oxford University Press. Oxford. 1990.

Housman, A. E. Collected Poems. (Introduction by John Sparrow). Penguin. 1956.

Owen, Wilfred. Collected Poems. Edited with an Introduction and Notes by C Day Lewis. Chatto and Windus. London. 1982.

Stevenson, Robert Louis. Robert Louis Stevenson. Everyman's Poetry. J M Dent. London. 1997.

Tennyson, Alred Lord.Poems and Plays. Oxford University Press: Oxford. 1991.


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Modificado por última vez el 10 de junio 2009; traducido 22 septiembre 2013