[Traducción de Victoria Parra Ortiz revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.]

winburne explora en "Anactoria" el poder del lenguaje mediante la voz de la poetisa griega, Safo. El cierre del poema es extraordinario en cuanto al trueno reverberante que supone su diatriba contra la omnipotencia. La voz poética otorga un enorme énfasis retórico a su estatus, ya que se considera igual a Dios: "Pero, habiéndome creado, a mí no me matará" "But, having made me, me he shall not slay" (verso 252), o "De mí el gran Dios no obtiene todo lo que desea" "Of me the high God hath not all his will" (verso 267). La voz poética llega a proclamar: "Yo, Safo, seré uno con todas estas cosas, / Con todas las grandes cosas por siempre" "I Sappho shall be one with all these things, / With all high things for ever" (versos 276-7). Me gustaría determinar la megalomanía de la voz poética desde su afirmación y la demostración de cómo funciona el lenguaje.

La voz poética anuncia su intención poética a lo largo de unos catorce versos, que constituyen una oración típica de Swinburne:

Yea, thou shalt be forgotten like spilt wine
Except these kisses of my lips on thine
Brand them with immortality; but me —
Men shall not see bright fire nor hear the sea,
Nor mix their hearts with music, nor behold
Cast forth of heaven, with feet of awful gold
And plumeless wings that make the bright air blind,
Lightning, with thunder for a hound behind
Hunting through fields unfurrowed and unsown,
But in the light and laughter, in the moan
And music, and in grasp of lip and hand
And shudder of water that makes felt on land
The immeasurable tremor of all the sea,
Memories shall mix and metaphors of me. (versos 201-14)

La poesía de Swinburne se caracteriza principalmente por la continua evolución de sus metáforas. El lenguaje adquiere vida propia. Aunque no perdura, los versos empiezan con algo de mesurada retórica. El símil de la primera línea ofrece un punto de comparación explícito entre el oyente y el vino derramado. Sin embargo, los términos de la figura exceden de forma inmediata los parámetros que el poeta ha dispuesto para ella. El vino se convierte en besos. ¿Cómo? El poeta utiliza una metonimia implícita para sustituir el vino por los labios que lo beberían. Debido a dicha conexión figurativa, estos labios pasan de ser un objeto, "thou" , a ser el material subjetivo de la voz poética. De hecho, esta transubstanciación del vino, tan intensamente compacta, de un objeto a un sujeto expresivo, sigue la ascendencia de la voz poética pura. No es en modo alguno producto del azar o algo accidental el hecho de que el vino se convierta en beso, se convierta en labios, se convierta en "marca de inmortalidad" "brand of immortality" . Lo que se muestra en estas líneas es el discurso poético que se imagina a sí mismo como la fuente de todo poder teológico.

Incluso con sólo catorce líneas de verso, habría que tomarse un tiempo considerable para localizar todas las iteraciones en la expresión de la voz poética. Baste decir que los penúltimos versos ofrecen una figura ejemplar de la fuerza del lenguaje de la voz poética: las metáforas culminan y se concatenan como lo haría el agua en la tierra. De hecho, la voz poética imagina una recalada de agua auténtica en cuanto a su fuerza sísmica. La imagen es bastante acertada; incluso el océano más plácido registra su tremenda fuerza cuando va a romper en la orilla. El "estremecimiento del agua que se hace sentir en tierra / El inconmensurable temblor de todo el mar" "shudder of water that makes felt on land / The immeasurable tremor of all the sea" representa el encuentro entre la libre inercia de un sistema dinámico y un cuerpo estático.

Es en este sentido que "Los recuerdos se mezclarán, y las metáforas de mí" "Memories shall mix and metaphors of me" . La fuerza plena de la metáfora poética va a romper en el conjunto de recuerdos que constituyen el ser. Con cada ola pasajera de lenguaje, el poeta arranca un componente previamente fijado del ser y lo revuelve junto con la mezcla de su poesía. Diría que es la fuerza sísmica del lenguaje poético que la voz poética de Swinburne arroja contra la divinidad. Por ejemplo, la última afirmación de la voz poética, "Sí, aunque tú mueras, yo digo que no moriré" "Yea, though thou diest, I say I shall not die" (290), toma la forma de una exhortación. Tal proclamación de inmortalidad logra el estatus de una proposición performativa gracias a la fuerza de la locución. Sostengo que la voz poética en Swinburne se aprovecha de la metáfora para allanar el terreno, por así decirlo, para su ataque contra la autoridad de lo divino mientras extiende su yo poético hasta su alcance máximo. Resulta adecuado que los giros serpenteantes aunque convincentes del verso heroico de Swinburne recuerden al lenguaje de otro archi-villano: el Satán de Milton.

Preguntas

1. ¿Son estos versos del "Anactoria" de Swinburne típicos de su obra y característicos de sus aspiraciones poéticas?

2. ¿De qué manera funciona "Anactoria" como un monólogo dramático?

3. ¿Deberíamos identificar al yo poético de "Anactoria" con el propio Swinburne?

4. ¿Cómo respondería el público victoriano de Swinburne a la extraordinaria retórica poética y a la herejía teológica de tales versos?

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Modificado por última vez el 22 septiembre de 2009; traducido el 3 de marzo de 2011