*** = disponible en inglés. Este pasaje aparece en la obra del autor «El triunvirato liberal de Inglaterra» («The Liberal Triumvirate of England») en Modern Leaders: Beings of Biographical Sketches, con Sheldon & Company (N.Y.), publicado en 1872. La digitalización, la conversión de HTML, la corrección de pruebas y los enlaces son de George P. Landow. Traducción de Elisa Alaya Mallagray revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.

On Liberty (1859), uno de los documentos más importantes del liberalismo político, apareció el mismo año en On the Origin of Species, de Charles Darwin, fue publicado. On Liberty es una justificación racional de la libertad individual en oposición a los objetivos del estado de imponer un control ilimitado siendo, por tanto, una defensa de los derechos del individuo en contraposición con los del estado. Esta obra contiene el principio de Mill de que sólo la autoprotección puede justificar tanto la alteración del estado respecto a la libertad individual como cualquier interferencia personal en la libertad de otros – particularmente en lo que respecta a la libertad de pensamiento y discusión.

La única parte de la conducta de una persona que debe respetar a la sociedad es la que concierne a los demás. La parte que meramente concierte a uno mismo y a su independencia es, por derecho, absoluta. Cada persona es soberana de sí misma sobre su cuerpo y su mente..

En este ensayo Mill también advierte de un segundo peligro para la libertad al que las democracias son propensas, esto es, la tiranía de la mayoría. En una democracia representativa, si puedes controlar a la mayoría, puedes controlar a todo el mundo.

Al igual que otras tiranías, la de la mayoría fue en un principio, y es aún, vulgar, al estar basada principalmente en el terror como modo de operar en los actos de las autoridades públicas. Pero las personas perciben su reflejo cuando es la propia sociedad la tirana – compuesta por la sociedad colectivamente por encima de los individuos por separado – lo que significa que los medios de tiranizar no están restringidos a los actos que puedan llevar a cabo las manos de los funcionarios políticos. La sociedad puede y ejecuta sus propios mandatos y si da órdenes (mandatos) equivocados en vez de correctos, o cualquier mandato en asuntos en los que no debería entrometerse, practica una tiranía social más temible que muchos tipos de opresión política, puesto que, aunque usualmente no se mantiene por tales castigos extremos, deja pocas vías de escape, penetrando mucho más profundamente en los pormenores de la vida y esclavizando a la propia alma. Por tanto, la protección contra la tiranía del magistrado no es suficiente, también se necesita protección contra la tiranía del sentimiento y la opinión que prevalece y contra la tendencia de la sociedad de imponer, por medio de distintas sanciones civiles, sus propias ideas y prácticas como normas de conducta en aquellos que están disconformes con ellos, poner grilletes al desarrollo y, si es posible, prevenir la formación de cualquier individualidad que no sea acorde a sus formas, y obligar a todas las personalidades a restablecerse a sí mismas según su propio modelo. Hay un límite para legitimizar la interferencia de la opinión colectiva con independencia individual, y encontrar ese límite y mantenerlo contra la invasión, es tan indispensable para un buen estado de relaciones humanas como la protección contra el despotismo político. [p.7]

El objetivo era así limitar la cantidad de poder que el gobernante debía tener sobre la comunidad, y esta limitación consistía en lo que él entendió como libertad. Lo intentó de dos maneras: la primera mediante el reconocimiento de ciertas comunidades, llamadas libertades políticas o de derecho, lo que debía ser considerado como un incumplimiento del deber por parte del gobernante el infringir, y, que en caso de que infringiera, una resistencia general o una rebelión general serían consideradas justificables. La segunda fue el establecimiento de controles constitucionales por los cuales, el consentimiento de la comunidad, o de un cuerpo de algún tipo, supuestamente representativo de sus intereses, fuera condición necesaria para (llevar a cabo) algunos de los actos más importantes del poder gobernante. El poder gobernante en la mayoría de países europeos estaba obligado, más o menos, a ser sometido al primero de estos modelos de limitaciones. No obstante, no ocurría lo mismo con el segundo. Conseguir esto se convirtió así en el principal objetivo de los amantes de la libertad de cualquier lugar.

Sin embargo, llegó un tiempo en que el progreso de los asuntos humanos en el que los hombres dejaron de pensar que era natural que sus gobernantes fuesen un poder independiente. Parecía mucho mejor que los distintos magistrados del Estado fueran sus propios arrendatarios o delegados, revocables a su placer. De esta manera parecía que había una completa seguridad sobre los poderes del gobierno. Esta nueva demanda de los gobernantes electos y temporales se convirtió en el objeto destacado de los esfuerzos del partido popular y sustituyó los empeños de limitar el poder de los gobernantes. Se demandaba que los gobernantes estuvieran identificados con la gente, que su interés y voluntad fueran los de la nación. La nación no necesitaba estar protegida en contra de su propia voluntad.

No obstante, una república democrática llegó a ocupar una gran parte de la superficie terrestre haciéndose sentir como uno de los miembros más poderosos de la comunidad de naciones. Ahora, frases tales como “auto-gobierno” y “el poder de la gente sobre sí mismas” no reflejan la realidad. La “gente” que ejerce el poder no es siempre la misma gente sobre la que se ejerce, y el “auto-gobierno” del que hablan no es el gobierno de cada uno por sí mimo, sino el de cada uno por los demás. Además, la voluntad de la gente significa la voluntad de la mayoría o de la parte más activa de la gente. La mayoría, o aquellos que tiene éxito en ser aceptados como la mayoría, consecuentemente puede desear oprimir a la minoría dentro de su número y las precauciones en contra de esto son tan necesarias como en cualquier otro abuso de poder. Por tanto, la limitación del poder del gobierno sobre los individuos no pierde su importancia cuando los poseedores rinden cuentas periódicamente a la comunidad.

El objeto de este ensayo es afirmar un principio muy simple, como el derecho de gobernar absolutamente el trato de la sociedad con el individuo en forma de obligación y control, aunque los medios usados sean la fuerza física en forma de penas legales o la coacción de la opinión pública. Ese principio es que el único fin para el cual la humanidad está justificada, individual o colectivamente, para interferir con la libertad de acción de cualquier persona, es la autoprotección. Que el único propósito para el cual el poder puede ser ejercido legítimamente sobre cualquier miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad, es evitar el daño a otros. Su propio bien, ya sea físico o moral, no es justificación suficiente. Legítimamente no puede ser obligado ni a actuar ni a abstenerse porque sería mejor para él hacer eso, porque le haría feliz, porque, en la opinión de otros, hacer eso podría ser acertado, o incluso correcto. Estas son buenas razones para discutir con él, o razonar con él, o persuadirle, o suplicarle, pero no para obligarle o tratarle sin alguna maldad en caso de que lo hiciera de otra manera. Para justificar esto, la conducta deseable para disuadirle debería estar calculada para producir daño a otra persona. La única parte de la conducta de una persona por la que puede ser sometida a la sociedad es la que concierne a otros. En la parte que meramente le concierne a sí mismo es su independencia, absoluta por derecho. Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y mente, el individuo es soberano. [p.13]

Bibliography and Web Resources

Mill, John Stuart. On Liberty, Indianapolis: Library of Liberal Arts.

"John Stuart Mill" (Internet Encyclopedia of Philosophy)

Ten. Chin Liew . Mill on Liberty. Oxford: Clarendon Press, 1980. [texto completo en la Victorian Web]


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Última modificación el 6 de noviembre de 2000 y traducido en 22 de marzo 2012