*** = disponible en inglés. Este pasaje aparece en la obra del autor «El triunvirato liberal de Inglaterra» («The Liberal Triumvirate of England») en Modern Leaders: Beings of Biographical Sketches, con Sheldon & Company (N.Y.), publicado en 1872. La digitalización, la conversión de HTML, la corrección de pruebas y los enlaces son de George P. Landow. Traducción de Elisa Alaya Mallagray revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.

decoratd initial 'L'a naturaleza del señor Mill parece estar destinada a su éxito como parlamentario. Con un porte fino, frágil y torpe, nervioso, con incesantes tics en los labios y en los ojos, una voz débil e incluso tartamudeos. En más de sesenta años, según tengo entendido, nunca ha dirigido un encuentro político de ningún tipo hasta el momento de presentarse a candidato en Westminster. Sin embargo, con todas estas desventajas, Mill, como líder político y portavoz, ha tenido un éxito indiscutible en el país, y poco éxito en La Cámara. Nunca llegará a ser orador. Se le podría calificar de terrible orador si su lengua no fuera tan completamente distinta a la del resto. Sin embargo, selecciona las palabras, tiene un estilo más claro, argumentos más coherentes y convincentes, y sus discursos son elocuentes, aunque sean únicamente discursos orales.

Pero como discursos, las declaraciones de Mr. Mill en la Cámara tienen poco o ningún efecto. De hecho, sólo son escuchadas por unos cuantos hombres de verdadera inteligencia y juicio en ambos lados de la Cámara. Algunos de los conservadores (Tories) más bulliciosos se esfuerzan por toser y reír en los silencios de Mill; de hecho, en alguna ocasión ha habido planes deliberados en este sentido. Pero Mill es un hombre que se detiene a la hora de decir o hacer lo que considera correcto. No existe un ser con menos timidez. Es libre incluso de temer lo que algunas veces ha paralizado a los espíritus más audaces, el miedo a hacer el ridículo.

De modo que la trampa de los conservadores fracasó. Mill prosiguió con paciencia, imperturbable, con un buen humor soberbio, a pesar de la interrupción – de vez en cuando sufriendo a sus enemigos conservadores con afilados y desdeñosos epigramas o sarcasmos pronunciados con voz punzante en tono fino y suave. Y los conservadores dejaron de gritar, carraspear y reír. Uno de sus líderes, el Marqués de Salisbury (entones en la Cámara de los Comunes como Lord Cranbourne) tenía el espíritu y el sentido de expresar abiertamente y en voz alta su enojo y disgusto por el comportamiento brutal de algunos de sus seguidores. Así, Mr. Mill dejó de ser interrumpido, aunque sin ser por ello escuchado. Esa evidencia suprema e inevitable de que un hombre falla a los intereses de la Cámara – el hecho de que un murmullo y rumor de conversaciones se pueda escuchar todo el tiempo que está hablando – se pone siempre fatalmente de manifiesto cada vez que el señor Mill se dirige de los Comunes. Pero la Cámara, después de todo, es sólo una plataforma desde la cual un hombre se esfuerza para hablar con el país. Si bien Mill no siempre consigue la atención de la Cámara nunca deja de ser oído por la nación. No tengo ninguna duda de que incluso los miembros conservadores de la Cámara leen los discursos de Mill cuando aparecen impresos; seguramente todos los Tories inteligentes lo hacen. En cualquier caso, el país nunca se los pierde. Constituyen a la vez parte de su éxito literario". Siempre provocan algún tipo de controversia – ni siquiera las grandes oraciones de Bright and Gladstone son más comentadas. [pp. 113-14]

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Referencias

McCarthy, Justin. "The Liberal Triumvirate of England." Modern Leaders: Being a Series of Biographical Sketches. N. Y.: Sheldon & Company, 1872. pp. 106-15.


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Última modificación el 30 marzo de 2006 y traducido en 22 de marzo 2012