[Traducción de Montserrat Martínez García revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.]

Orígenes

Fundada en Inglaterra en el siglo XVII por George Fox (1624-1691), la Sociedad de amigos es una secta radical (pacifista) protestante con raíces en el periodo de la Revolución inglesa. Su pronunciación particular de «a ti» y «tuyos», y su práctica de seguir con el sombrero puesto en espacios cerrados deriva de la determinación de George Fox de no obedecer a ningún hombre, incluido el rey. Puesto que los cuáqueros comprenden la vida espiritual en términos completamente interiores, no utilizan sacramentos u otras formas externas de culto.

La Luz interior

La doctrina de la Luz interior justifica el discurso de los cuáqueros como la inspiración del Espíritu. Dado que cualquier miembro puede ser «movido por el Espíritu» para ser testigo, todos los miembros reunidos para rendir culto son potencialmente ministros y las mujeres cuáqueras solían predicar o hablar en las reuniones desde el principio, provocando el comentario del Doctor Johnson:

Caballero, una mujer predicando es como un perro caminando sobre sus patas traseras. No lo hace bien pero sorprende que sea capaz de hacerlo.

Visiones más positivas del culto cuáquero se pueden encontrar en el ensayo de Charles Lamb, «Una reunión de cuáqueros» (Ensayos de Elías).

Los cuáqueros en el siglo XVIII

En el siglo XVIII los cuáqueros desarrollaron el estilo de adoración primordialmente silenciosa y de vida sencilla que les caracteriza en la imaginación popular. Prosperaron como empresarios, banqueros y comerciantes, y el fervor del Cuaquerismo primigenio se solidificó en prácticas más rígidas a medida que la secta se convirtió en quietista teológicamente y por extensión políticamente hablando.

Los cuáqueros en el siglo XIX

Reunión cuáquera (1809).

Causas renombradas como la abolición de la esclavitud y la reforma de las prisiones hicieron más famosos a los cuáqueros durante el siglo XIX, aunque su pertenencia disminuyó hasta la década de 1860 cuando cesó el «repudio» automático de los Amigos que se casaban con mujeres que no eran cuáqueras. Los miembros llegaron a ser cerca de dieciséis mil durante el periodo victoriano, con un crecimiento muy modesto hacia finales de siglo. La renuncia cuáquera de los sacramentos (incluido el bautismo), su adoración silenciosa y sus comunidades extremadamente cerradas y pudientes hicieron que la conversión a la Sociedad de amigos fuera tan inusual como tan difícil de lograr.

La fe y la práctica

A diferencia de otros cristianos, los cuáqueros no tienen un credo pero responden durante las reuniones trimestrales a un conjunto de preguntas concernientes a su fe y práctica. (Cinco ediciones de El libro de la disciplina de los Amigos documenta los cambios hechos durante el periodo victoriano). Preguntas de particular relevancia para los cuáqueros victorianos incluían las relativas a la oposición al pago de los impuestos eclesiásticos, al porte de armas, al contrabando, y a la esclavitud. Aunque John Bright renunció a su puesto en el ministerio en 1882 como protesta ante el ataque británico a Alejandría (habiéndose opuesto a la política británica durante la guerra de Crimea tres décadas antes), el testimonio de paz asociado con los Amigos durante el siglo XX no fue una causa destacada para los cuáqueros victorianos.

Dos Amigos victorianos

El renacimiento evangélico (evangelical revival) que afectó a algunos Amigos victorianos influenció el carácter de las actividades filantrópicas de los cuáqueros comenzadas o inspiradas por el trabajo de Elizabeth Gurney Fry. De lejos la cuáquera británica más famosa durante el periodo victoriano, Mrs. Fry, dejó de hecho su trabajo público poco después de que la reina Victoria ascendiera al trono. Entre 1813, cuando visitó por primera vez a las mujeres prisioneras en Newgate y 1845 cuando falleció, la señ ora Fry ganó una fama internacional. Para los victorianos, era un icono de la reforma filantrópica, famosa por su trabajo con las mujeres prisioneras en cárceles y en barcos de deportación, junto a locos, vagabundos y prisioneros en viejos barcos y con delincuentes juveniles.

En el campo político, John Bright sobresalió como líder de la Liga anti-ley del grano (Corn Laws). La oposición de Bright a la legislación para proteger a los trabajadores de fábricas refleja su alianza con el mercado libre dado que era un industrial y partidario de la «Escuela de Economía de Manchester» así como un defensor de muchas causas reformistas.

Los cuáqueros y la literatura victoriana

Dos mujeres escritoras del periodo victoriano, Mary Howitt y Sarah Stickney Ellis, fueron educadas en la Sociedad de amigos. Mrs. Ellis, autora de Las mujeres de Inglaterra (1839) se convirtió al Congregacionalismo cuando se casó pero siguió siendo simpatizante de los cuáqueros. Mientras era editora del libro de recortes de Fisher, Sala de dibujo, hizo honores a la señ ora Fry. La autobiografía de la poeta Mary Howitt transmite muchos detalles de la vida cuáquera durante el periodo victoriano. F. D. Maurice utiliza un interlocutor cuáquero como recurso en su obra teológica, El reino de Cristo o alusiones relativas a los principios, constitución y ordenanzas de la Iglesia católica (1838; rev. 2. ed 1842). Personajes cuáqueros aparecen en Los amantes de Silvia (1863) de Elizabeth Gaskell y Anthony Trollope hizo que su heroína en Marion Fay (1871-72) fuera cuáquera.

De las numerosas obras que contienen representaciones de Amigos en la literatura americana, La cabañ a del tío Tom (1852) de Harriet Beecher Stowe fue la más ampliamente difundida en la Gran Bretañ a victoriana.

Lecturas sugeridas

Fox, George. George Fox, an Autobiography (HTML en CCEL)

Howitt, Mary. An Autobiography, editada por su hija Margaret Howitt. 1889. AMS P, 1973.

Isichei, Elizabeth. Victorian Quakers. London: Oxford UP, 1970.

Rose, June. Elizabeth Fry. London: Macmillan, 1980.


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Modificado por última vez el 22 de marzo de 2008; traducido 2 de noviembre de 2010