[Traducción de Montserrat Martínez García revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.]

El espacio a través del cual nos negamos a nosotras mismas es un camino
que nos acerca, diariamente, más y más a Dios — extraído de «Mañana», John Keble (1827)

Room to deny ourselves; a road
To bring us, daily, nearer God — from "Morning," John Keble (1827)

Las comunidades religiosas femeninas y la novela

Las comunidades religiosas femeninas florecientes y notoriamente visibles como las de la Hermandad Park Village, estaban destinadas a ejercer algún impacto en la ficción de la época. Villette (1853) de Charlotte Brontë, por ejemplo, refleja la temprana desconfianza hacia el Catolicismo. En ella, la heroína de Bront‘, Lucy Snowe rechaza la atmósfera del centro de Madame Beck con su propietaria siempre vigilando, y lo describe como un «medio convento» (capítulo 10). La joven profesora y pupila aprende que de hecho en otra época fue un convento, y en algunos de los episodios más melodramáticos de la novela, cree que le acosa el fantasma de una monja vestida con un hábito blanco y negro. En esto hay cierta fascinación, pero el hecho de que se le gaste una broma sólo confirma el antagonismo fundamental de la autora hacia este tipo de vida.

Robert Elsmere (1888) de Mrs. Ward ofreció posteriormente una visión más positiva. Aquí, el héroe epónimo funda una «nueva fraternidad de Cristo» en el East End, a la que su viuda Catherine se consagra después de la muerte de su marido. En el último párrafo se dice que la comunidad «todavía existe y sigue creciendo». Esta novela fue controvertida así como enormemente popular. Gladstone, a pesar de haberse implicado en la fundación de la Hermandad Park Village, levantó su voz en contra de ella, defendiendo que Ward ofrecía «una moralidad personal, social y espiritual» como «un sustituto de la religión revelada» (269). Quizá el retrato más empático de una hermandad proceda del romance histórico de Charlotte Yonge, Grisly Grisell o la repulsiva dama de Whitburn: cuento de la Guerra de las Rosas (1893), en la cual la novelista tractariana dibuja un retrato encantador de la hermana Avice, una cariñosa monja benedictina que es «una de las mujeres que parecen haber nacido especialmente para las tareas más delicadas de la feminidad» (capítulo 4).

La poesía victoriana y las comunidades religiosas femeninas

El trabajo de poetas tractarianos como John Keble, John Henry Newman, Christina Rossetti, e Isaac Williams, encontró su lugar en las capillas de los conventos. Aparte de «Mañana», por ejemplo, un extracto del cual nos ha servido como epígrafe, Keble escribió «La purificación», que ha dado lugar a algunos de los versos del himno tan querido, «Bienaventurados los puros de corazón», mientras que Newman escribió «Guíanos, dulce luz» junto con «»Alabanzas a lo más sagrado en las alturas». Pero el poeta que más habló sobre las comunidades religiosas de este tipo fue Christina Rossetti. En paralelo a su madre y hermana María, Rossetti rindió culto en la Iglesia de Cristo en la calla Albany, en la que también adoraba la temprana Hermandad Park Village. Aquí ellas también cayeron ante el influjo de las enseñanzas de Pusey. La propia María se hizo monja, uniéndose a las Hermanas santas de los pobres. Rossetti exploró poderosamente la psicología implícita en tal elección: «ven: / aparta de ti todo el molesto / ruido de la vida para enmudecer» («Tres monjas»). Para una discusión de este poema y de «El umbral del convento», junto con el tema general de la renuncia en su trabajo, véase «El amor y la renuncia en la poesía de Christina Rossetti» de Anthony Harrison («Love and Renunciation in the Poetry of Christina Rossetti.»).

Otro poeta que escribió directamente sobre «la hermandad con cofia» fue por supuesto Gerard Manly Hopkins. El naufragio del Deutschland

convierte a cinco monjas franciscanas en víctimas inocentes de un desastre marítimo. El poeta culpa del naufragio en gran parte al gobierno alemán, que había exiliado a las monjas, pero su principal resolución elegíaca llega con el descubrimiento de que una religiosa que rezaba a Cristo era el arquetipo [o posfiguración y segunda venida] de la Virgen, ya que llamando al Salvador ella también daba a luz la palabra de Dios, al igual que María antes que ella. Una vez que se efectúa este extraordinario salto de fe, Hopkins puede entonces responder afirmativamente a su propia pregunta, «¿es entonces el naufragio una cosecha?» (st. 31) y admirablemente volverse hacia Dios, «maestro de las mareas, / del diluvio de antaño» (st. 32). [Landow, Imágenes de crisis, capítulo 4]

Hopkins, el sacerdote jesuita, que aquí otorga a las mujeres la mayor importancia espiritual, quizá da alguna idea del auge de las religiosas durante ese siglo.

La vida conventual y las artes visuales

Collins's Convent Thoughts Millais's Vale of Rest Collins's Convent Thoughts

Tres pinturas prerrafaelitas de mujeres religiosas. Izquierda: Pensamientos conventuales de Charles Collins. Medio: El valle del descanso de J. E. Millais. Derecha: Claudio e Isabella de William Holman Hunt. [Pínchese para agrandar la imagen].

La tragedia del santo (1848) de Charles Kingsley que encarna los ataques protestantes al celibato y al ascetismo femenino atrajo enormemente a los hombres jóvenes que formaban la fraternidad prerrafaelita (Pre-Raphaelite Brotherhood), y varios de ellos realizaron ilustraciones de Kingsley. Sin embargo, los tres retratos mejor conocidos de monjas hechos por el círculo prerrafaelita no contienen críticas manifiestas de las religiosas. Tanto Pensamientos conventuales (1851) de Charles Collins como El valle del descanso (1858) de J. E. Millais pintan imágenes de cambio y mortalidad que funcionan como un momento mori victoriano. En la pintura de Collins, una joven monja sostiene lo que podría ser un Libro de horas en una mano mientras observa una flor que sabe que pronto se marchitará, un paralelismo, en otras palabras, con el brillante poema de Hopkins, «Primavera y otoño» (texto inglès). Según Christopher Wood, «la pintura de Collins es característica de la fase gótica temprana del movimiento, y la piedad religiosa de estas obras llevó a muchos críticos a acusar a los pintores de ser simpatizantes del Catolicismo romano. El humor de esta pintura se parece por norma general a las obras tempranas de Rossetti, pero las flores y el jardín reflejan la influencia de Millais» (22). En El valle del descanso, que Millais pintó siete años después de Pensamientos conventuales cuando la primera fase del Prerrafaelismo había más o menos concluido, una monja sigue la práctica de una orden particular y cava su propia tumba como recordatorio de su muerte final mientras una segunda monja mira al espectador, recordándole, a él o a ella, que el mismo destino nos espera a todos. La tercera pintura prerrafaelita de una monja, Claudio e Isabella(1853) de William Holman Hunt dibuja una escena de Medida por medida de Shakespeare. Hunt obviamente retrata a la joven religiosa como la encarnación de la castidad y de la virtud pero la única mortalidad que aparece aquí en cuestión concierne a su hermano Claudio.

¿Qué otra dimensión se podría añadir a esta discusión? Obsérvese, por ejemplo, el arte de Dante Gabriel Rossetti y la fraternidad Prerrafaelita como un todo, en particular su representación de las mujeres contemplativas (contemplative women) y nótese que una vidriera de Rossetti y de Morris se instaló en la Iglesia de Cristo en 1866. Considérese también cómo el crecimiento de las órdenes religiosas anglicanas cuajó con el medievalismo de A. W. N. Pugin y con los arquitectos y diseñadores (como William Burges y William Morris) que le siguieron, y de hecho, con todo el Movimiento artístico y artesano (Arts and Crafts movement) del periodo posterior. Claramente, la llegada de Miss Jane Ellacombe y Miss Mary Bruce a Park Street West en la primavera de 1845 fue un acontecimiento que tuvo implicaciones más profundas y consecuencias de más largo alcance de las que sus curiosos vecinos hubieran alguna vez imaginado.

Referencias

Cobb, Peter G. "Sellon, (Priscilla) Lydia (1821-1876)." Oxford Dictionary of National Biography. Editado en línea y visto el 2 de mayo de 2009.

Gladstone, W. E. "'Robert Elsmere': The Battle of Belief." Reeditado en The Spirit of the Age: Victorian Essays, ed. Gertrude Himmelfarb. New Haven & London: Yale University Press, 2007. 260-279.

Hapke, Laura. "Sisterhoods." Victorian Britain: An Encyclopedia. Ed. Sally Mitchell. New York & London: Garland, 1988. 725.

Kollar, Rene. "Flowers, Pictures and Crosses: Criticisms of Priscilla Lydia Sellon's Care of Young Girls." Anglican Theological Review, verano de 2004. Visto el 2 de mayo de 2009.

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Mosley, Brian, "Prominent Citizens: Miss Priscilla Lydia Sellon." The Encyclopaedia of Plymouth History. Visto el 2 de mayo de 2009.

Mumm, Susan. All Saints Sisters of the Poor: An Anglican Sisterhood in the Nineteenth Century. Woodbridge, Suffolk: Boydell, 2001.

"Priscilla Lydia Sellon" en el proyecto Canterbury. Visto el 2 de mayo de 2009.

"Ascot Priory: A Sermon Preached in Pusey House in Celebration of the Revival of the Religious Life in the Church of England." Visto el 2 de mayo de 2009.

Lecturas avanzadas

Anson, Peter. The Call of the Cloister: Religious Communities and Kindred Bodies in the Anglican Communion. London: SPCK, 1964.

Yates, Nigel. Anglican Ritualism in Victorian Britain, 1830-1910. Oxford: Clarendon, 2000.


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Modificado por última vez el 2 de mayo de 2009; traducido 2 de noviembre de 2010