[Traducido por Terri Ochiagha Plaza y revisado por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces por George P. Landow..]

En "Cristianismo Muscular", el capítulo 11 de Tom Brown at Oxford, Hughes define este tipo de creencia contrastándola con aquellos como Tom que lo ejemplifican en forma de mero atletismo. El narrador señala que "a nuestro héroe en su primera aparición en público desde hacía algunos años — es decir, desde Tom Brown's Schooldays — sin consentimiento, le daban palmadas en la espalda críticos, y le incluyeron para bien o para mal en la hermandad de los cristianos musculosos, que en aquella época empezaban a ser reconocidos como una parte actual y alegre de la vida Británica." Hughes (o su narrador) nos dice en este punto que "como bió grafo suyo, no voy a criticar su ingreso en ese grupo", puesto que no ve como "esa época" no podría haberse unido a "una hermandad más noble," aunque reticentemente finge saber poco del cristianismo muscular aparte de lo que ha oído en "las exposiciones astutas y los comentarios de personas con hábitos dispépticos, y no entre los fieles." Añade que Tom, que no es que sea un joven muy cohibido, no hubiese pensado en unirse a ningún grupo de este tipo.

Sin embargo, si hubiese conocido a uno de esos "caballeros que clasifican a la sociedad Británica", hubiese preguntado, " Señor, pertenece usted a un cuerpo cuyo credo es temer a Dios, y andar 1000 millas en 1000 horas;' Creo que hubiese respondido, ��Ah, sí? Me alegra saberlo. Deben de ser un grupo de hombres excelente. �Cuántos días de entrenamiento dejan?'" (129).

Pocas frases más tarde, Hughes demuestra, que a pesar de sus declaraciones un párrafo o así antes, había definido el cristianismo muscular de forma muy clara y definida, cuando contrasta a sus seguidores con un hombre fuerte o un atleta. Según él, " el hombre �músculo' parece no creer en los propó sitos para los que se le ha dado su cuerpo, apaleando hombres o captivando mujeres para su beneficio o placer, y es a la vez sirviente y fomentador de las pasiones fuertes y brutales que cree son necesarias, y en las que hay que absorberse y obedecer." En puro contraste,

El menos importante de los cristianos musculares creen en la creencia cristiana y caballeresca de que el cuerpo de un hombre se le concede para ser entrenado y llevado al sometimiento, y luego utilizado para la defensa de los débiles, el avance de todas las causas buenas, y la subyugación de la tierra que Dios ha dado a todos los hijos de los hombres. No sostiene que la mera fuerza o actividad física se merezcan ningún tipo de respeto o veneració n, o de que un hombre sea mejor que otro porque le pueda tirar al suelo, o porque pueda llevar un saco de patatas más grande que él. Porque el mero poder, del cuerpo o del intelecto, que tiene ( espero y creo) no hay que tener ningún tipo de reverencia. [129-30]

Si esto suena familiar, es porque el cristiano musculoso es meramente el más tardío de las ensoñaciones victorianas del caballero ideal. Y este deleite simultáneo en la necesidad física de espiritualizar es algo particularmente victoriano. Como los Pre-Rafaelitas, que quieren crear algo cercano al realismo fotográfico para captar la belleza del mundo físico y luego utilizan simbolismo para "elevar el materialismo", Hughes y el cristianismo muscular ponen mucho énfasis en lo físico, que de alguna forma ha de ser espiritualizado.

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Referencias

Hughes, Thomas. Tom Brown at Oxford. New York: John W. Lovell Company, n.d.


Religion

Last modified 28 June 2008; traducido 2009