[Traducción de Montserrat Martínez García revisada y editada por Asun López-Varela. El dise�o HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.]

1. La visión del movimiento de un espectador estático

Ruskin en los Alpes

Recuerdo que en una ocasión, mientras cruzaba el monte T�te Noire y subía el valle hacia Trient, me percaté de que en el Glaciar de Trient había un trozo de nieve con forma de nube cargada de lluvia. Con el viento del Oeste, continuó hacia Col de Balme, seguida de una larga guirnalda de vapor que siempre se modelaba exactamente en el mismo punto sobre el glaciar. Esta alargada línea de nubes parecida a una serpiente avanzó a gran velocidad hasta que alcanzó el valle alzándose desde el Col de Balme para descender por las rocas de pizarra del Croix de Fer. Allí, se giró bruscamente y bajó por este valle mediante ángulos rectos con respecto a su progreso anterior y finalmente de modo contrario, llegó a disminuir a quinientos pies del pueblo donde desapareció, siempre con su rastro por detrás y siempre desvaneciéndose en el mismo punto. Esto se prolongó durante media hora durante la cual la línea infinita describía la curva de la herradura de un caballo que constantemente afloraba a la existencia y se esfumaba, idénticamente en los mismos lugares, atravesando el espacio intermedio con una celeridad impresionante. Esta nube, a una distancia de mil millas, habría parecido una corona totalmente inmutable que con forma de herradura pendía sobre las colinas [Pintores modernos volumen 1; 1843].

[I remember once, when in crossing the T�te Noire, I had turned up the valley towards Trient, I noticed a rain-cloud form on the Glacier de Trient. With a west wind, it proceeded towards the Col de Balme, being followed by a prolonged wreath of vapour, always forming exactly at the same spot over the glacier. This long, serpent-like line of cloud went on at a great rate till it reached the valley leading down from the Col de Balme, under the slate rocks of the Croix de Fer. There it turned sharp round, and came down this valley, at right angles to its former progress, and finally directly contrary to it, till it came down within five hundred feet of the village, where it disappeared; the line behind always advancing, and always disappearing at the same spot. This continued for half an hour, the long line describing the curve of a horse-shoe; always coming into existence and always vanishing at exactly the same places; traversing the space between with enormous swiftness. This cloud, ten miles off, would have looked like a perfectly motionless wreath, in the form of a horse-shoe, hanging over the hills. [Modern Painters, volume 1; 1843]

Ruskin nos sitúa así delante de esta escena en los Alpes, permitiéndonos observar el movimiento de un único elemento dentro de ella. Después de concluir con su examen de la nube en movimiento, va más allá para decirnos lo que parecería, y cómo la experimentaríamos.

2. La animación del paisaje con verbos fuertes

Llegada a Torcello

Siete millas al norte de Venecia, las orillas de arena, que cercanas a la ciudad se elevan un poquito por encima de la línea de la bajamar, poco a poco alcanzan un nivel superior, y al final se entretejen en campos de acumulaciones salinas que se levantan aquí y allí para modelar montículos informes interrumpidos por estrechos riachuelos de mar. La más endeble de estas ensenadas, tras serpentear durante algún tiempo entre los fragmentos enterrados de mampostería y los nudos de algas quemadas, blanqueadas con mara�as de fucus, permanece en un charco completamente estancado junto a un parterre de hierba intensamente verde, cubierto de hiedra rastrera y violetas [Las piedras de Venecia, volumen 3; 1853].

[Seven miles to the north of Venice, the banks of sand, which nearer the city rise little above low-water mark, attain by degrees a higher level, and knit themselves at last into fields of salt morass, raised here and there into shapeless mounds, and intercepted by narrow creeks of sea. One of the feeblest of these inlets, after winding for some time among buried fragments of masonry, and knots of sunburnt weeds whitened with webs of fucus, stays itself in an utterly stagnant pool beside a plot of greener grass covered with ground ivy and violets. The Stones of Venice, volume 3; 1853]

Como revelan las diversas palabras en cursiva que he se�alado en este pasaje, Ruskin infunde energía incluso a esta escena tranquila y desolada, confiando aquí en verbos activos y evitando en gran medida los pasivos. Estos verbos proporcionan un movimiento que arrastra la vista hasta el interior de la escena llegando también a crearla, y una vez que ante los ojos del lector ha dado vida a la isla de Torcello, Ruskin entonces conscientemente sitúa a su lector y se sitúa a sí mismo dentro del cuadro.

3. Un centro descriptivo móvil: las parábolas protocinemáticas de Ruskin sobre la percepción

Torcello

Sobre este montículo se ha construido un campanario de tosco ladrillo, del estilo más común lombárdico, por el que si subimos hacia el anochecer (y no hay nadie para impedírnoslo, la puerta de su escalera ruinosa se balancea perezosamente), podemos dominar desde allí una de las escenas más notables de nuestro extenso mundo. Tan lejos como alcanza la vista el derroche de un pantano de mar salvaje, de un gris ceniciento y mortecino; a diferencia de nuestros pantanos norte�os con sus acumulaciones acuosas negras como el azabache y sus matorrales púrpura pero inertes, éstos son del color de las arpilleras con su agua de mar corrompida filtrándose por las raíces de sus algas ácidas, brillando aquí y allá a través de sus canales serpenteantes. No lo recorren ni extra�as nieblas ni rastros nebulosos; sólo la claridad melancólica del espacio en el cálido atardecer, opresivo, rozando el filo de su penumbra horizontal [Las piedras de Venecia, volumen 3; 1853].

[On this mound is built a rude brick campanile, of the commonest Lombardic type, which if we ascend towards evening (and there are none to hinder us, the door of its ruinous staircase swinging idly on its hinges), we may command from it one of the most notable scenes in this wide world of ours. Far as the eye can reach, a waste of wild sea moor, of a lurid ashen grey; not like our northern moors with their jet-black pools and purple heath, but lifeless, the colour of sackcloth, with the corrupted sea-water soaking through the roots of its acrid weeds, and gleaming hither and thither through its snaky channels. No gathering of fantastic mists, nor coursing of clouds across it; but melancholy clearness of space in the warm sunset, oppressive, reaching to the horizon of its level gloom. The Stones of Venice, volume 3; 1853]

La Riccia

No hace mucho, mientras descendía por este trecho de carretera por la que transitan carruajes, el primer giro después de abandonar Albano� Cuando me marché de Roma el tiempo era tempestuoso y por toda la Campa�a las nubes se agitaban rápidamente en un azul sulfuroso, tronando varias veces y rompían los rayos de sol a lo largo del acueducto de Claudio encendiendo la infinidad de sus arcos como el puente del caos. Pero a medida que escalé la larga pendiente del Monte Albano, la tormenta barrió finalmente hacia el norte, y el noble perfil de las bóvedas de Albano y la oscuridad agradable de sus bosquecillos de encinas se elevó frente a los haces puros del azul y del ámbar que se alternaban. Más arriba, el cielo gradualmente se sonrojaba a través de los últimos fragmentos de nubes cargadas de lluvia de un azul oscuro profundamente palpitante, mitad éter mitad rocío. El sol de mediodía llegó inclinándose por las laderas rocosas de La Riccia, y sus masas de altos y enmara�ados follajes, cuyos tintes oto�ales se mezclaban con el verdor húmedo de miles de árboles de hoja perenne, se sintieron penetrados por él y por la lluvia. No lo puedo llamar color, sino conflagración. Púrpura y carmesí y escarlata, como las cortinas del tabernáculo de Dios, los regocijados árboles se hundieron en el valle con aguaceros de luz, cada hoja independiente temblando de vida fogosa y ardorosa, cada una, a medida que reflejaba o transmitía un rayo de sol, primero una antorcha y luego una esmeralda. Más arriba en los escondrijos del valle, las verdes vistas se arqueaban como las cavidades de olas poderosas de algún mar cristalino, con las flores de los madro�os precipitándose por sus costados como espuma, y los copos plateados de ramos naranjas se sacudían en el aire a su alrededor, fracturando los muros grises de las rocas en miles de estrellas separadas, desti�éndose y encendiéndose alternativamente mientras el suave viento las elevaba y las dejaba caer. Cada claro de hierba alumbraba como el techo dorado del cielo, abriéndose en brillos repentinos según la frondosidad se resquebrajaba y se cerraba sobre él, al igual que un relámpago inmaculado traspasa una nube durante el ocaso [Pintores modernos, volumen 1; 1843. Véase para una discusión ampliada en inglés de este pasaje].

[Not long ago, I was slowly descending this very bit of carriage-road, the first turn after you leave Albano . . . . It had been wild weather when I left Rome, and all across the Campagna the clouds were sweeping in sulphurous blue, with a clap of thunder or two, and breaking gleams of sun along the Claudian aqueduct lighting up the infinity of its arches like the bridge of chaos. But as I climbed the long slope of the Alban Mount, the storm swept finally to the north, and the noble outline of the domes of Albano, and the graceful darkness of its ilex grove, rose against pure streaks of alternate blue and amber; the upper sky gradually flushing through the last fragments of rain-cloud in deep palpitating azure, half aether and half dew. The noonday sun came slanting down the rocky slopes of La Riccia, and their masses of entangled and tall foliage, whose autumnal tints were mixed with the wet verdure of a thousand evergreens, were penetrated with it as with rain. I cannot call it colour, it was conflagration. Purple, and crimson, and scarlet, like the curtains of God's tabernacle, the rejoicing trees sank into the valley in showers of light, every separate leaf quivering with buoyant and burning life; each, as it turned to reflect or to transmit the sunbeam, first a torch and then an emerald. Far up into the recesses of the valley, the green vistas arched like the hollows of mighty waves of some crystalline sea, with the arbutus flowers dashed along their flanks for foam, and silver flakes of orange spray tossed into the air around them, breaking over the grey walls of rock into a thousand separate stars, fading and kindling alternately as the weak wind lifted and let them fall. Every glade of grass burned like the golden floor of heaven, opening in sudden gleams as the foliage broke and closed above it, as sheet-lightning opens in a cloud at sunset. [Modern Painters, volume 1; 1843; follow for an extended discussion of this passage.]

Preguntas para debatir sobre la lectura

¿Cómo se relaciona la pintura verbal de Ruskin con la creada por Radcliffe, Wordsworth, Dickens y Woolf?

¿De qué modo estos tres pasajes encarnan las concepciones románticas del arte, o expresando la pregunta de otro modo, qué diferencia existe entre la utilización que hace Ruskin de la imagen, la estructura de la frase y los detalles y la que hace Johnson? ¿Estas diferencias cómo controlan lo que su estilo puede o no transmitir? Finalmente, ¿qué implica la elección de Ruskin, por ejemplo, de la pintura verbal y detallada sobre su concepción de la realidad y del ámbito de la literatura?

¿Qué vínculos percibes entre la pintura verbal de Ruskin y las ideas expresadas en sus escritos filosóficos?


Modificado por última vez el 16 de octubre de 2011; traducido el 25 de enero de 2011