[Traducción de Traducción de Rocío Morales de la Prida. A menos que se indique lo contrario, la traducción de los títulos de las obras es de Rocío Morales de la Prida; revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.]

decorated initial 'A' unque La Hermana Menor (The Youngest Sister) (1850) de Catherine Hubback está estrechamente inspirada en lo que se había transmitido como las intenciones de la tía Jane por su familia, dejando a Mr Watson morir y sacando a Emma de la casa de su hermano Robert, adapta el argumento para presentar temas victorianos y populares desarrollos argumentales. Según la hermana de Jane Austen, Casandra, “Mr Watson iba a morir pronto; y Emma dependería de su intolerante cuñada y hermano para tener un hogar. Ella iba a rechazar una oferta de matrimonio de Lord Osborne, y gran parte del interés de la historia iba a surgir del amor de Lady Osborne por Mr Howard, y el contra-cariño de este por Emma, con la que se casaría finalmente” (“Mr Watson was soon to die; and Emma to become dependent for a home on her narrow-minded sister-in-law and brother. She was to decline an offer of marriage from Lord Osborne, and mush of the interest of the tale was to arise from Lady Osborne’s love for Mr Howard, and his counter affection for Emma, whom he was finally to marry”) (Austen-Leigh, 364). Desarrollando las descripciones sarcásticas por parte de Austen hacia las hermanas y cuñada de Emma Watson, Hubback rinde homenaje a lo que ha llegado a conocerse como la “otra” Jane Austen (Pickrel, passim). Su descripción igualmente mordaz de la hija consentida de Robert y la afectación parental de su esposa Jane son, de la misma manera, muy próximas a la actitud poco sentimental hacia los niños tanto en las novelas de Austen como en las secuelas del siglo XX. En Los Watsons: Fragmento de Jane Austen (The Watsons: A Fragment by Jane Austen) de L. Oulton, publicada en 1923, por ejemplo la pequeña Augusta Watson es descrita de manera más sentimental. Mientras que Hubback evita así la sentimentalización de los niños, que es después de todo uno de los principales distintivos de la ficción de mediados de la época victoriana, los sufrimientos de Emma Watson respetan en cambio los temas de la novela victoriana de institutriz, que se anticipa de hecho por los miedos de Jane Fairfax en Emma de Austen y se puede así decir que germina en su tratamiento de los asuntos financieros de las mujeres.

Como los autores de las posteriores continuaciones de Los Watsons (The Watsons), Hubback resalta la falta de cualidades atractivas de Lord Osborne, convirtiéndole en un personaje ridículo y así quitando mucho del suspense creado por los argumentos de noviazgo por parte de Austen. Además, tomando preferencia por la clase media sobre los valores “aristocráticos” indicados por la yuxtaposición de Lord Osborne y su antiguo tutor, Mr Howard, Hubback redefine las filiaciones de clase de Austen y complica más su representación combinando la ascendente clase media de la Regencia con la clase media más ampliamente extendida de la época victoriana. En lo que puede entenderse como la “Victorianización” de Jane Austen, secuelas posteriores de sus novelas han continuado promoviendo la frecuente percepción de Austen como divulgando valores victorianos (de clase media). Como consecuencia, Lord Osborne llega a ser incluso más aburrido, más ridículo y más “aristocrático”, sus parecidos iniciales con Mr Darcy — un rico miembro de la alta burguesía, si no de la nobleza — en el fragmento de Austen completamente borrado. En la novela de Oulton, un Lord Osborne torpe y corto de entendederas intenta en vano “parecer como si no tuviera menos en la cabeza de lo que podría esperarse razonablemente” (“to look as if he had not less in his head than might reasonably be expected”) (129); en la variación de Aiken del tema en Emma Watson (Emma Watson) (1996), él es descrito como “rubio y tenía minuciosas características patricias; su actitud variaba entre inmadura, insegura, torpe, y de repente altanero — como si se creyese superior a la sociedad, aunque no estaba seguro de su acogida.” (“fair-haired and had narrow, patrician features; his manner varied between callow, unsure, awkward, and then suddenly supercilious — as if he thought himself above his society, yet was not certain of his welcome.”) (36)

Actitudes victorianas hacia una ética de trabajo — bruscamente contrastando con los hombres y mujeres sin profesión y gran diversión en las novelas de Austen — y un decoro más rígido en La Hermana Menor (The Younger Sister) de Hubback, otorgando de la misma manera al argumento de Austen de una ideología victoriana de clase media: “Ahí va un hombre joven, que si hubiera tenido que trabajar para ganarse el pan podría haber sido un miembro inútil de la sociedad. Pero desafortunadamente el padre hizo una fortuna, y el hijo puede así hacer solamente un tonto de sí mismo.” (“There goes a young man, who if he had had to work for his bread might have been a useful member of society. But unfortunately the father made a fortune, so the son can only make a fool of himself.”) (vol.1, 167) Esta diatriba contra el vividor holgazán se anticipa por supuesto en las presentaciones de la aristocracia del siglo XVIII y sus miembros corruptos y corrompidos — todos con un parecido con Lovelace de Samuel Richardson — y también por la propia crítica de Austen de los jóvenes hombres “desempleados” en sus últimas novelas como Henry Crawford en Mansfield Park (Mansfield Park), que quiere poner en una situación comprometida a todas las mujeres jóvenes por puro aburrimiento. Sin embargo, los caballeros de Austen son aún principalmente hombres de propiedad y conectados con la alta burguesía, aunque la descripción favorable de los Jardineros (que son comerciantes) en Orgullo y Prejuicio (Pride and Prejudice)y el elogio de la Marina en Persuasión (Persuasion) marcan un cambio en las percepciones de clase y, de manera más influyente, en el alfabetismo y público lector de la época.

La mayor parte de los cambios en La Hermana Menor (The Younger Sister) son resultado de la reutilización por parte de Catherine Hubback de lo que puede llamarse las actitudes “pre-victorianas” de Austen — pre-victorianas en que anticipan, pero siguen siendo lo suficientemente diferente, los valores que pasaron a conocerse como específicamente victorianos. El contraste tradicional entre la hermana frívola y mansa, investida con ambigüedad en las novelas de Austen, atraería a los lectores victorianos y por lo tanto se reinstala con sus líneas agudas de demarcación intacta: “‘Oh, veo!' Penélope se rió, ‘tú [Emma Watson] eres demasiado buena para abusar de una hermana — como Miss Charity o Miss Meek del libro premiado de una buena niña.’” (“‘Oh, I see!’ laughed Penelope, ‘you [Emma Watson] are too good to abuse a sister — quite a Miss Charity or Miss Meek of a good little girl’s prize book.’”) (vol.2, 8) Las satíricamente presentadas Charity (Caridad) y Mercy (Misericordia) en Martin Chuzzlewit (Martin Chuzzlewit) de Dickens, publicado en formato de libro seis años antes de la novela de Hubback, atestiguan y se burlan de la popularidad de tales contrastes. Una de las hermanas frívolas en La Hermana Menor (The Younger Sister) recibe de manera esperada “una mortificación amarga a su mente inútil” (“a bitter mortification to her vain mind”) (vol.2, 13). Incluso el atractivo Mr Howard aparece esbozado como manso, incluso comedido, careciendo de confianza en sí mismo: “era uno de esos individuos que nunca sienten ninguna confianza en sus propios méritos, que juzga a todos sobre sí mismos en cierta forma” (“He was one of those individuals who never feel any confidence in their own merit, who estimate every one in some respect above themselves.”) (vol.2, 114) Aunque apreciado como una falta en un hombre, es preferible a la presunción de la aristocracia y sus elementos cursis tales como alternativamente alardeando y avergonzando a Tom Mosgrove (Musgrave en el fragmento de Austen). Por otra parte, a posteriori, Hubback es capaz de explicar defectos de Mr Howard mediante el despliegue de un análisis frenológico, que estaba muy de moda en la Gran Bretaña Victoriana, pero apenas era popular durante la época de Austen y por lo tanto no invocado en su fragmento de Los Watsons (The Watsons):

Habiendo entonces estado de moda la frenología, es posible que el origen de esta debilidad hubiese sido descubierto en ausencia del golpe de autoestima; pero no siendo esta la causa, y en consecuencia, no habiendo su cabeza sido examinada de manera frenológica, no puedo contestar más que la ausencia entera de calidad, y no se puede recurrir a Mr Howard como muestra de ninguna teoría frenológica. (vol.2, 114)

Had phrenology then been in fashion, it is possible that the origin of this weakness would have been discovered in the absence of the bump of self-esteem; but this not being the cause, and in consequence, his head never having been phrenologically examined, I cannot answer for more than the entire absence of the quality, and Mr Howard cannot be brought forward in evidence of any phrenological theory whatever. (vol.2, 114)

Resumiendo, no sólo los valores victorianos informan la novela, sino que los temas y ansiedades populares se convierten en sus preocupaciones centrales. La frenología es un tema importante y un dispositivo de la caracterización en la ficción victoriana de mediados y finales, abarcando desde las alusiones cómicas de Charles Dickens a El Legado de Caín (The Legacy of Cain) (1889) de Wilkie Collins, una novela que yuxtapone cuidadosamente los pros y contras de una caracterización frenológica, como he detallado en “Frenología y Representación de Anomalía Física en la Ficción Victoriana” (“Phrenology and Representation of Physical Deviance in Victorian Fiction”) así como brevemente en el artículo sobre la nostalgia en la ficción de Collins (Wagner, “Collins”, passim). Como en la mayoría de novelas victorianas, en La Hermana Menor (The Younger Sister), la frenología se invoca brevemente como forma de caracterización, aunque Hubback simultáneamente lo utiliza para enfatizar la situación de la novela como novela histórica que valore de nuevo el mundo (ficticio) de Austen de manera retrospectiva. Sin cambiar el argumento pretendido, Hubback además adopta temas adicionales y argumentos populares en la ficción victoriana, incluyendo un doctor corrompido y sórdido y un tribunal amenazante. Un médico ligón causa a la empobrecida Emma una considerable desolación, relacionando con las ansiedades acerca de los doctores, charlatanes y pseudo-científicos que figuran como los villanos de tantas novelas victorianas, pero que contrastan agudamente con las bienintencionadas no-entidades en la ficción de Austen. Además, Tom Musgrove propone matrimonio a la hermana de Emma, Margaret, mientras está borracho y después intenta negar el compromiso. Su hermano Robert reconoce “una perspectiva brillante de litigio, una acción para llevarse a cabo por el incumplimiento de la promesa de matrimonio” (“a brilliant perspective of litigation, an action for breach of promise of marriage to be conducted”) (vol.2, 194). Con todo, Emma y la rica Miss Osborne han sido testigos ocultos, y a los Osborne les horroriza tener que comparecer ante el tribunal de justicia, Musgrove es — como Wickham en Orgullo y Prejuicio (Pride and Prejudice) — sobornado para que se case con Margaret. Sin embargo, el entusiasmo que rodea la ley propuesta junto con una introducción sustancial de jerga legal conecta la novela con la ficción victoriana de mediados de siglo de Charles Dickens, George Eliot, o Wilkie Collins. Hubback se dirige inmediatamente al interés de sus lectores en el pasado reciente y su preferencia por preocupaciones contemporáneas.

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Victorian Overview Catherine Hubback

3 diciembre 2001; traducido marzo 2010