[••• = disponible sólo en Inglés. Traducción de Noelia Malla García revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.]

He, with his horrid crew,
Lay vanquished, rolling in the fiery gulf,
Confounded though immortal. But his doom
Reserved him to more wrath; for now the thought
Both of lost happiness and lasting pain
Torments him; round he threw his baleful eyes,
That witnessed huge affliction and dismay,
Mixed with obdurate pride and steadfast hate
                               . . . he views
The dismal situation waste and wild,
A dungeon horrible, on all sides round
As one great furnace flamed; yet from those flames
No light. [Paradise Lost, I:51-63]

Durante el siglo diecinueve se atacó el cristianismo con dureza alterando para siempre el sistema común de la imagen bíblica y la terminología que la gente utilizaba para comunicarse. El cristianismo fue atacado con dureza en el siglo diecinueve alterando para siempre el sistema común de la imagen bíblica y la terminología que la gente utilizaba para comunicarse. Durante buena parte del siglo anterior, como las ciudades industrializadas crecieron más rápido que las parroquias, los anglicanos no podían proporcionar a las iglesias de clérigos con la suficiente rapidez para atender a los trabajadores y sus familias en las zonas de factorías con mayor población. Se sucedieron generaciones de •••la clase trabajadora que no conocían la existencia del cristianismo. El agnosticismo ganó terreno entre la clase culta ya que El origen de las especies de •••Darwin demostró que existía poca distinción entre los humanos y otras criaturas. Hacia mediados de siglo, el protestantismo evangélico recuperó algo de terreno insuflando en la clase media un sentido de la moral rigurosa que duró más que el evangelismo formal, a partir del que había surgido. Hacia 1880, hasta la clase media rechazaba el cristianismo —a pesar de que mantenía su mensaje de rectitud y moralidad—. Por cuestiones ideológicas o prácticas, tanto la moralidad como la terminología cristiana, que había proporcionado durante mucho tiempo una retórica común, resultaron poco prácticas o inaccesibles.

Finalmente, los evangelistas provocaron más perjuicio que beneficio a los esfuerzos del cristianismo en su conjunto. Este fue el caso, al menos, de muchos jóvenes intelectuales, especialmente de los estetas, entre los que se encontraba Oscar Wilde, quien detestaba todo lo burgués, sobre todo por el rígido conservadurismo y la hipocresía opresiva que las clases medias heredaron de la época evangélica. Muchos estetas se interesaron por la doctrina de la Iglesia católica, no obstante éste interés se debía sobre todo por el componente de la belleza artística, la imaginería sensual y el componente ritual en las homilías. El fracaso de la influencia en los estetas de los elementos más doctrinarios que caracterizaban a la Iglesia queda subrayado por la intensa atracción que muchos de éstos sintieron por el ocultismo en sus múltiples representaciones.

El interés de los estetas en la Iglesia católica tenía que ver tanto con lo que no representaba como lo que representaba en sí. No representaba una institución austera, fría y gris como su contraparte protestante. La Iglesia católica era más convincente que •••¶la ciencia porque ésta era estéticamente más bella que una máquina o que la imagen general de •••la industria. Sin embargo, como los estetas se fueron dando cuenta, la Iglesia compartía un código de conducta tan exigente como el del protestantismo, lo que llevó a Oscar Wilde a decantarse por el lema más sutil de “La religión de la Belleza”, de Walter Pater manteniendo una sana distancia de la represión intelectual del catolicismo.

Los estetas se enfrascaron en toda suerte de temas que tuvieran que ver con lo sobrenatural por las mismas razones que les predispuso a abrazar el catolicismo: la mitología, la imaginería grotesca, el diablo y el ocultismo. Estos aspectos constituyeron, en gran medida, una imaginería potente en sus obras. El ocultismo mantenía el espectáculo atractivo de humo y espejos del catolicismo, pero abrazaba a Satanás y rechazaba abiertamente el cristianismo -y, con ello, el bagaje político represivo que conllevaba el protestantismo. Al recurrir al imaginario del ocultismo en sus obras, los estetas alcanzaron tanto la autonomía política como creativa mediante el establecimiento de un nuevo lenguaje, independiente de las normas agobiantes post-evangelistas de la clase media. El ocultismo, basado en el culto a una figura considerada “inmoral”, se estableció en la perspectiva de los estetas porque éste, a diferencia del evangelismo, no estaba en condiciones de aspirar a una superioridad moral o de castidad represiva.

El historiador Jeffrey Burton Russell reconoce que el culto al diablo supone a veces un gesto más de la libertad del statu quo que una demostración de fe religiosa subversiva:

Dicha afirmación [como ha sido el culto al diablo] no pretende ser una propuesta teológica, sino más bien un reto imaginativo y un propuesta política. En su rebelión contra la autoridad injusta y represiva, el Diablo fue un héroe [Mephistopheles, 174]

El éxito de la terminología del ocultismo como alegoría moral en la obra de Wilde, El cuadro de Dorian Gray, representa la capacidad de los estetas de invertir ingeniosamente una tradición moral - usando un ocultismo “negativo” con el fin de proponer valores morales “positivos” - por ejemplo, aquéllos que tenían relación con el acercamiento saludable al alma de Epicuro. Al restituir la imaginería y terminología del Satán de John Milton, también se proporcionó otra forma de glorificar una época, venerada en el Renacimiento de Pater en el que la belleza prevalecía sobre la productividad.

Entre los miembros de la Hermetic Order of the Golden Dawn (Orden Hermética del Amanecer Dorado), fundada en 1887, se incluían los estetas Algernon Swinburne y Oscar Wilde, así como el destacado poeta irlandés W. B. Yeats. El profesor Russell explica cómo la imagen del Diablo sensual y bello se había popularizado a menudo como un interés atractivo para la literatura y la adoración al ocultismo:

Así como la psicología trató de definir el mal, el demonio literario continuó apareciendo en la guía del Romanticismo del Satán como héroe o del Satán como noble penitente, no obstante mientras el Romanticismo desembocaba en la etapa del Decadentismo a finales del siglo diecinueve, el Demonio representaba los rasgos elegantes de ironía y cinismo. En muchos escritores [algunas listas encuadran entre otras obras El cuadro de Dorian Gray y Salome de Wilde], el Diablo es un trasunto repetido hasta la saciedad del propio poeta: con dotes artísticas, rebelde, cruel, sensual y voraz (235).

El primer fragmento de la cita inicial alude a la creciente fe que empezó a generar la ciencia en el siglo diecinueve - una esperanza de la que muchos estaban desencantados por los efectos de la industria. Russell se refiere principalmente a la psicología del siglo veinte, empezando por Freud y Jung, para dar ejemplos de la manera en la que la ciencia intentaba desmitificar su propia confusión. No obstante, cabe argüir que las abstracciones de la psicología y de toda ciencia, ofuscaban más que clarificaban a quienes se acercaban a ellas. Para la gente, que ya de por sí temía a la ciencia por encarnarse en la mecanización de la Revolución Industrial, resultaba más fútil aún usar más la ciencia para correr un tupido velo sobre el alarmante enigma del capitalismo industrial.

La literatura, no obstante, enraizada eternamente en tradiciones primigenias de folclore oral y el Romanticismo, en particular, tenían un rasgo indulgentemente humano. En lugar de intentar utilizar términos científicos para explicar por qué la tecnología causaba tanto sufrimiento, usaba imágenes humanas —tales como la del Demonio y otros ángeles— con el fin de desvirtuar el alcance del sufrimiento. Salman Rushdie, quien intenta dar sentido a las repercusiones del imperialismo — que eran, por supuesto, similares a las de •••la Revolución Industrial en el sentido de que ambos acontecimientos intentaban que los hombres se convirtiesen bien en máquinas de obedecer o bien en esclavos— escribe:

La preocupación de su padre por lo sobrenatural se acrecentó hasta que finalmente se convirtio en un individuo solitario, quizá con el fin de escaparse de un mundo en el que los demonios podían robar el cuerpo de su hijo, un mundo inseguro para un hombre con auténtica fe religiosa [Los versos satánicos, p. 48]

Del mismo modo en el que el padre de Saladin Chamcha rechazaba que Inglaterra hubiera robado su progenie, los victorianos como John Ruskin se lamentaban de un mundo que había convertido la carne en metal sin sentido. El “demonio” terrenal resulta paradójicamente invertido para convertirse en el propietario de la industria protestante o imperialista. La terminología del ocultismo estético —como así era el personaje irresistible de la obra de Rushdie— añadía una nota de misterio y una forma de escape comprensible y romántica de un mundo frío y metálico. Un mundo similar al que Ruskin buscaba en su medievalismo (•••Medievalism), el cual muchos estetas retomaban de los clásicos y de Italia, de la antigüedad y del Renacimiento. El ocultismo resultaba atractivo ya que en apariencia no tenía nada que ver con la férrea cultura evangélica que había dado lugar al industrialismo e incluso como inversion de la tradición bíblica retuvo gran parte de la imaginería y lenguaje bíblico que resultaba familiar y fácil de aprender.

El personaje de Satán, proyectado desde una eternidad de belleza hacia una fealdad infinita, habrá sentido lo mismo que Oscar Wilde habría sentido en la ciudad industrial de Manchester. Quizá la buena disposición de Wilde por glorificar poéticamente su amada y pastoral Oxford era un deseo por volver a su paraíso perdido. Como el personaje de Satán, al igual que los estetas se veían a sí mismos, lo oculto era rebelde y bello: rebelde en un mundo donde Dios —como sugiere Russell— se identificaba con la hipocresía y el evangelismo era el causante de terminar con la belleza.

El Rey de las Mentiras se adapta mejor a un mundo cada vez más ilusorio y alienante. Un relato ambiguo como El crimen de Lord Arthur Savile, abre la puerta prematuramente a la tradición de auto-consumo de la posmodernidad mediante la deconstrucción de su propia imaginería oculta al narrar un mensaje no del todo sobrenatural, pero con carácter profético. Con el asesinato del adivinador del relato de Savile, Wilde rompe con la terminología literaria del ocultismo.


Victorian Overview Autores Oscar Wilde Victorian religion

Modificado por última vez el 22 septiembre de 2009; traducido el 9 de febrero de 2012