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Primera etapa: su juventud, la abogacía, y el verso narrativo

l mundialmente conocido novelista, poeta, redactor, traductor, biógrafo, y crítico romántico Sir Walter Scott nació el 15 de agosto de 1771 en el Colegio Wynd, en Edimburgo (una placa en el numero 8 de la calle Chambers aun marca este punto). Su padre (también llamado Walter) era un writer to the signet (N. de T. abogado encargado de redactar actas y órdenes jurídicas etc.); su madre, Anne Rutherford, era hija de un profesor de medicina. Al haber contraído la polio a los 18 meses de edad, el pequeño Walter era incapaz de jugar con los otros niños, por lo que sus padres le enviaron a la granja de su abuelo en un campo colindante al sur de la ciudad. Durante el resto de su vida, Scott dividió su tiempo entre Edimburgo y las zonas colindantes (Borders). En 1775 la familia se trasladó a una casa más espaciosa en número 25 de George Square donde Scott vivió hasta los 26. Scott se educó en casa hasta el mes octubre posterior a su octavo cumpleaños. En 1779 se matriculó en la escuela secundaria de Edimburgo, pero asistía a la escuela primaria Kelso durante sus estancias con sus abuelos. Se forzaba a caminar treinta millas diarias mientras que con cariño exploraba las zonas colindantes donde escuchaba las canciones y leyendas tradicionales del campesinado con gran atención. A pesar de las interrupciones ocasionadas por su enfermedad Scott pudo estudiar derecho en la universidad Edimburgo desde 1783, y el 31 de marzo de 1786 su padre le obligó a entrar como aprendiz de abogado en su oficina. El 11 de julio de 1792, fue convocado por la judicatura escocesa como abogado recibiendo un sueldo anual de 250. Pero Scott volcó sus energías en el examen del verso escocés inspirado por su lectura de la colección de baladas populares del Arzobispo Thomas Percy incluida en Reliques of Ancient English Poetry (publicada inicialmente en 1765, revisada y ampliada en 1767, 1775 y 1794), y por su estudio de la poesía romántica contemporánea tanto francesa como italiana y alemana. Sus primeros trabajos, publicados de forma anónima, fueron traducciones del «Leonore» y «Der Wilde Jger» de Brger (1796), a las que siguió una traducción en 1799 del «Goetz von Berlichingen» de Goethe.

Estatua de Scott por John Steel, Scott Memorial, Princes Street, Edinburgh. [Haga click en la imagen para alargarla]

Después de un fracasado romance con Williamina Belsches de Fettercairn, en 1797 Scott se casó con Margaret Charlotte Charpentier una emigrante francesa de Lyon; él fue capaz de mantenerla (y posteriormente a sus cinco niños) gracias a su puesto como delegado del sheriff de Selkirkshire. A partir de entonces, como un resultado de su matrimonio, el curso de la Revolución francesa, y la amenaza constante de una invasión francesa, Scott se volvió sumamente interesado en asuntos militares. Dos años después, cuando su padre murió, el interés literario de Scott se vio estimulado por su reunión con el novelista gótico Matthew G." El monje" Lewis (1775-1818), a quien mostró su traducción de un cuento gótico de Goethe. En 1802-3, Scott ganó 600 por publicar Ministrelsey of the Scottish Border, obra que contenía versiones de baladas escocesas tradicionales con rimas y la subsanación de algunos errores. En 1806 Scott se convirtió en empleado del Tribunal de Sesión de Edimburgo, asegurándose así suficientes ingresos y tiempo libre para escribir. Su residencia de Edimburgo durante esta época estaba en el número 39 de la calle de North Castle. El largo poema narrativo que hizo Scott sobre las costumbres y actitudes de la Escocia medieval, The Lay of Last Minstrel (1805), fue el primero de una serie de romances métricos que publicó a lo largo de doce años. El más famoso de los estos probablemente sea La dama del lago (The Lady of the Lake) (1810), que nos muestra a una hermosa heroína, a el oscuro villano Radcliffian, y a un verdadero héroe disfrazado. Leído por la joven princesa Victoria y, por supuesto, por todo el pueblo de Inglaterra, la obra supero las 20.000 copias en sólo seis meses y estableció la moda de veranear en Escocia ya que los lectores buscaban con entusiasmo los lugares que Scott había usado como escenario de sus obras. Este libro fue el tercer trabajo importante de Scott con la editorial de James Ballantyne, habiendo sido los dos anteriores su edición de Dryden (que incluyó una famosa biografía del poeta inglés del siglo diecisiete) y el poema Marmion, A Tale of Flodden Field (un romance que tiene como escenario la corte de Enrique VIII de Inglaterra), ambos en 1808. Durante unos breves años sus baladas y romances le hicieron el autor más popular del momento hasta que fue eclipsado por Lord Byron, cuya obra Childe Harold&srquo;s Pilgrimage (1812-18) le robó protagonismo. Reconociendo a Byron como superior a la hora de abastecer al mercado británico con emocionantes versos narrativos de fácil lectura, Scott completó sus últimos poemas largos The Bridal of Triermain (1813), The Lord of the Isles (1815), y Harold the Dauntless (1817) a medida que retomaba la escritura de novelas históricas. Profundamente patriótico, se puede considerar que Scott a través de sus novelas reavivó la brasa del sentimiento nacionalista escocés, casi en extinción, y restauró el interés de los campesinos por su pasado nacional.

Segunda etapa: el éxito de las Waverley Novels y la agonía de las dificultades financieras

a prosa de Scott tuvo una influencia en Europa similar a la del verso de Byron. Basándose en la picaresca de Fielding y en la atmósfera romántica de las obras de Radcliffe, Scott creó un nuevo subgénero que amplió los horizontes de la novela, llevando a sus lectores en un viaje hacia el pasado a lo largo de varios países. Goethe, Dumas, Hugo, Pushkin y Balzac, todos ellos, estuvieron directamente inspirados por la obra de Scott, cuyo principal discípulo (autoproclamado) fue León Tolstoi, que en su obra Guerra y paz (1865-1872) trata el tema histórico del mismo modo que Scott, creando un protagonista de ficción y presentándole dentro de un contexto histórico cuidadosamente estudiado.

Por primera vez desde sus comienzos, la novela pasó a ser en un género respetable, cuya lectura tenía cabida tanto entre los hombres como entre las mujeres. En 1820, el rey Jorge IV otorgó al escritor escocés el título de baronet, reconociendo así sus logros en prosa y verso. De hecho, este era el primer título que el rey otorgaba desde su subida al trono británico. Scott ya había rechazado ser laureado por el Príncipe Regente en 1813, proponiendo que, en su lugar, se otorgará dicho premio a Robert Southey.

En 1811, Scott compró la finca de Abbotsford, cerca de Melrose en el río Tweed. Tras haber recibido su título, Scott convirtió la casa solariega en una residencia medieval de estilo baronial, en la que a menudo organizó grandes eventos durante su juventud.

La primera novela de Sir Walter Scott, Waverley, que publicó de forma anónima en 1805, probablemente se remonta a sus primeros intentos en prosa en 1805. Waverley tiene como telón de fondo la segunda Rebelión Jacobita encabezada por el legendario »Bonnie Prince Charlie» (sobrenombre del príncipe Charles Edward Stuart), que nos narra las románticas aventuras de un joven inglés, Edward Waverley, en las Highlands o Tierras Altas de Escocia. En honor a la visita del rey Jorge IV a Edimburgo en agosto de 182(?) (primera visita de un monarca inglés a Edimburgo desde la época de Carlos I), Scott, como anticuario amateur y experto conocedor de la historia de su nación, ayudó a diseñar los tartanes de los clanes que serían parte de la gran ceremonia de recibimiento. Scott fue, desde el principio, el principal organizador de la visita a Edimburgo del monarca, aplacando las rivalidades de los diversos accionistas políticos, los señores de las tierras bajas, los concejales de la ciudad y los caciques de las Highlands.

El yate real, escoltado por buques de guerra, llegó a Leith el 14 de agosto, bajo un chaparrón de lluvia. Scott fue recibido a bordo con gran entusiasmo «Sir Walter Scott!» exclamó el rey «el hombre a quien yo más deseaba ver en toda Escocia!» y le ofreció un gran vaso de whisky. Scott pidió el vaso como recuerdo y lo guardó en su bolsillo. De regreso a Castle Street, Scott se encontró con el poeta Crabbe que había llegado por sorpresa. En un efusivo recibimiento, Scott se lanzó a una silla junto al poeta; hubo un siniestro crujido, y los fragmentos del preciado recuerdo sobresalieron del bolsillo de su falda.

Los festejos atrajeron a la mitad de la población del país hacia Edimburgo. Scott, espléndidamente vestido con unos pantalones de tejido escocés, había sido el responsable de los arreglos del escenario, y como estrella principal veíamos al rey, vestido con el kiltde la casa real de los Estuardo . El programa incluía una visita a los diques de Holyrood House, seguida de una paseo hacia el castillo de Edimburgo, asistir a una actuación en el teatro, y la entrega del título de Sir a Adam Ferguson y al pintor Raeburn.

En sentido estricto, las novelas de Scott pueden dividirse en tres grupos: la primera serie compuesta por un total de siete novelas (1814-1818) recibe el nombre de Tales of my Landlord (Historias de mi patrón) y están relacionadas con la historia de Escocia (Ej. Waverley y Guy Mannering de 1814, El astrólogo de 1815 o La leyenda de Montrose de 1819; luego tenemos aquellas novelas que tratan sobre las cruzadas (desde Ivanhoe en 1819 hasta El talismán en 1825); y, finalmente, obras sobre temas variados como Kenilworth (1821) y Woodstock (1826) que hablan acerca de los hechos y personajes posteriores en la historia de Europa. Scott publicó sus novelas de forma anónima hasta 1827. Llegó a publicar 28 novelas bajo seis alias distintos.

Además de su importante trabajo como biógrafo, anticuario e historiador, el cual se puede apreciar en obras suyas como Vidas de los novelistas (1821-4) o La vida de Napoleón (1827), Scott fue de los primeros críticos y comentaristas. En 1823, fundó el Bannaytyne Club para la publicación de antiguos escritos escoceses. El club fue llamado así en honor a George Bannatyne (1545-1608), un coleccionista de poemas escoceses. Scott también promovió la fundación de una revista trimestral conservadora y de ideología partisana (esto tuvo lugar en 1817, cuando William Blackwood creó The Blackwood&srquo;s Edinburgh Magazine claramente favorable al partido Tory). Scott había contribuido activamente con la revista The Edinburgh Review, fundada en 1802 por Francis Jeffery, Henry Broughton, y Sidney Smith y cuya publicación corría a cargo de la casa de la policía). Sin embargo, las tendencias liberales (en Inglaterra representadas por el partido de los Whigs) y la actitud, en cierto modo anti-romántica, de esta revista, hicieron que su participación en la misma decreciera. Por ejemplo, The Edinburgh Review estaba totalmente en contra de Southey y el resto de poetas del lago (Lake Poets), cuyo trabajo Scott admiraba.

Rob Roy (1817) fue quizás la novela más lucrativa de Scott. Esta novela está ambientada en el periodo inmediatamente posterior al primer levantamiento jacobita que tuvo lugar en las Tierras Altas (1715). Aunque a menudo sea considerada como un retrato de uno de los mayores héroes populares de Escocia (Rob Roy), su verdadero protagonista es el joven Francis Osbaldistone, hijo de un comerciante de Londres y que, tras rechazar entrar a formar parte en el negocio de su padre, va a visitar a su desenfadado tío, Sir Hildebrand Osbaldistone, en el norte de Inglaterra. Cuando Rashleigh, el hijo de su anfitrión, urde un complot contra él, Francis, acompañado por Nicol Jarvie de Glasgow, busca la ayuda del legendario proscrito de las Highlands. Finalmente, Rob Roy mata a Rashleigh, y Francis, tras recuperar el favor de su padre, hereda el estado de su tío y se casa con la encantadora sobrina de Sir Hildebrand, Diana Vernon. Esta novela picaresca vendió su primera edición de 10.000 copias en tan sólo dos semanas, convirtiendo al anónimo «Autor de Waverley » en un nombre muy conocido en toda Inglaterra.

Aunque el comienzo de El corazón de Midlothian vemos que nos habla del motín contra los impuestos en las aduanas (ocasionado por la brutalidad del capitán John Porteous, guardia de la ciudad de Edimburgo en 1736), la verdadera historia se centra en el heroico viaje de Jeanie Deans a Londres, con la intención de apelar al Duke de Argyle en favor de su hermana Effie, que había sido acusada erróneamente de asesinar a su propio hijo. Por otro lado, La novia de Lammermoor (1819) refleja la enemistad entre dos familias, los Aston y los Ravenswood, después de la Revolución Gloriosa (Glorious Revolution) que tuvo lugar en 1819. Mientras que los Aston son partidarios de la casa de Hanover, los Ravenswood apoyan a los Estuardo. Esta novela ha sido a menudo aclamada como la novela gótica perfecta ya que deja de lado las ridículas intrigas argumentales llevadas a cabo por los primeros autores de este género, Anne Radcliffe y Matthew G Lewis El monje, y se centra en la atmósfera y la motivación de los personajes. En La leyenda de Motrose (1819). Scott nos cuenta ciertos acontecimientos que tuvieron lugar a comienzos del siglo diecisiete, cuando los clanes de las Highlands se alzaron contra los Covenantors apoyando al rey Carlos I durante la guerra civil inglesa en 1644. Ivanhoe (1819) está ambientada en la época del reinado del rey Ricardo I de Inglaterra, y narra los amores de dos jóvenes de la nobleza sajona, Wilfrid de Ivanhoe y Roweena, frente al histórico rival de Ricardo, ausente en las cruzadas, su taimado hermano, el príncipe Juan. Scott continuó escribiendo novelas de tema histórico de un modo prodigioso durante los años siguientes a 1820: Kenilworth (1821), El pirata (1821), Las fortunas de Nigel (The Fortunes of Nigel) (1822), Peveril of the Peak (1823), San Roman’s Well (1823), Quentin Durward (1823), El talismán (1825), Woodstock (1826), La hija del cirujano (1827) y Anne of Geirstein (1829)

Aunque todas las novelas fueron publicadas de forma anónima (incluso después de su «desenmascaramiento»), se agruparon en varias series asociadas todas ellas a un mismo autor. Algunas se publicaron bajo la autoría de «el autor de las Waverley"; dos de ellas aparecieron con el título de Cuentos de fuentes benedictinas, Tales from Benedictine Sources, otras dos como Cuentos de las cruzadas Tales of the Crusadesy cuatro de ellas como «Crónicas del Canongate» Cronicles of the Canongate . El resto de las novelas de Scott aparecen publicadas bajo el nombre de Historias de mi patrón Tales of my Landlord. Aunque no exista ninguna verdadera conexión entre estos «cuentos», más allá de la presunción (presentada en el prólogo de El enano negro, The Black Dwarf) de que todos ellos fueron escritos por un tal Peter Pattison, basándose en una serie de historias que le contó el posadero del Wallace Inn en Gandercleugh, y que luego el maestro de pueblo y ayudante parroquial, Jedediah Cleishbotham, revisó y vendió a una editorial. (Crumey)

El redactor ficticio, las detalladas notas sobre el dialecto y la historia de Escocia, y las minuciosas descripciones de los lugares son el modo que tiene Scott de dar verosimilitud a sus historias. Mediante la unión de novela e historia, Scott crea un subgénero que está relacionado con el destino social, político y moral de la humanidad. Scott desarrolla su mensaje de un modo sutil. Como voz de la narración, el autor permanece en su propia época, mientras mira hacia atrás, junto a su lector, hacia tiempos pasados. En novelas como las integradas dentro de Cuentos de las cruzadas, donde Scott escribe sobre un remoto pasado, el autor tiende a idealizar tanto a los personajes como su estilo de vida, pero siempre presentando a sus personajes desde varias perspectivas para dar una imagen completa de estos. En Waverley o El corazón de Midlothian, Scott triunfa al retratar los asuntos del pasado escocés más reciente, creando personajes tridimensionales con motivaciones plausibles. Por sus conocimientos en psicología y ciencias políticas, Scott sabe que los fanáticos hacen acuerdos no permanentes que acaban rompiendo cuando mejor les conviene.

Como Shakespeare, Scott altera la historia para alcanzar un mayor efecto dramático. Aunque Scott use personajes con base histórica para rellenar el transfondo de sus novelas, no se centra en dichos personajes, ya que esto limitaría, a nivel creativo, todos sus intentos por realizar un retrato completo de la sociedad, permaneciendo objetivo a la hora de evaluar sus personajes y las acciones de estos. Sus muchas digresiones y su gran elenco de personajes son una muestra de que su interés no estaba tanto en el argumento de la historia como en la creación de escenas que resultaran eficaces. Scott, generalmente, teje su historia desarrollando primero un grupo de personajes y luego otro, estando ambos interrelacionados. Después enlaza toscamente una escena con otra anterior, recurriendo en ocasiones a inverosímiles coincidencias para ensartar varios episodios dentro de un argumento coherente. Aunque él no escribía por series, como si lo hicieran otros autores como Dickens, sí que intentó satisfacer el caprichoso gusto del público por las lecturas de desarrollo. Mientras que Jane Austen mostraba en sus novelas que los hechos tenían un efecto en la estructura interna de los personajes, Scott, por su parte, nunca abandonó realmente la dinámica, más superficial, de un argumento centrado en un héroe y una heroína con su inevitable final feliz.

Desde 1808 Scott había sido socio de la editorial de su amigo John Ballantyne. Cuando, en 1826, su compañía se vio afectada por la bancarrota de la casa de Archibald Constable (a causa de la muerte de un uno de los socios y el retiro de otro junto con el capital de éste ), Scott caballerosa pero imprudentemente aceptó cargar a sus espaldas con una deuda de 120.000. Aunque su querida esposa había muerto el 14 de mayo de 1826 y él sufría de cálculos biliares, Scott estaba decido a pagar dicha deuda con su propio trabajo. Confiando en la solidez de la empresa de Constable, Scott vendió al editor londinense los derechos de autor de muchas de sus novelas, pero no recibió el pago total ("lo cual, comenta Buchan, "debería haberle puesto en antecedentes de que el gran editor no tenía una cantidad de dinero efectivo superior a la que el propio Scott disponía" [238]). Después de que las editoriales estadounidenses le privaran impíamente de sus derechos de autor sobre la venta de sus novelas en EE.UU, Scott se entregó a la escritura hasta su muerte, la mayoría de las veces como periodista de segunda. En 1831, realizó un crucero por el Mediterráneo para intentar recobrar su salud, pero en julio del año siguiente volvió a Abbotsford, donde murió el 21 de septiembre, después de sufrir una serie de ataques. Fue enterrado en la Abadía de Dryburgh. Sin embargo, la ciudad a la que convirtió en escenario de muchas de sus novelas decidió honrarle, doce años después de su muerte, con el monumento a Scott (construido con piedra Binnie, tomada de canteras de pizarra cerca de Linlithgow). El monumento tiene una base cuadrada de 200&srquo;5 pies de altura y de 55 pies de base; para ascender a su galería superior, uno ha de subir 287 escalones. El monumento y la cercana Estación Waverley recuerdan, incluso a día de hoy, su fama perpetua. A través de su poesía y su prosa narrativa, Scott proyectó una imagen de su tierra natal que continua atrayendo a turistas de todo el mundo. En 1847, su familia vendió, tontamente, los derechos de autor que aún conservaban, aunque, gracias a esto, fueron capaces de pagar a todos sus acreedores.

Recursos Web

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"Scott, Sir Walter." Microsoft Encarta Online Encyclopedia 2000. http://encareta.msn.com 1997-2000 Microsoft Corporation.

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Sir Walter Scott, Scottish Novelist and Poet, 1771 — 1832 http://www2.lucidcafe.com/lucidcafe/library/95aug/scott.html

"Sir Walter Scott, 17th August 1771 — 21st September 1832." http://www.catharton.com/authors/1.htm

"Sir Walter Scott, 1771-1832" http://www.kirjasto.sci.fi/wscott.htm

Referencias

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Buchan, John. Sir Walter Scott London: Cassell, 1932; rpt., 1987.

Harvey, Sir Paul. The Oxford Companion to English Literature, rev. Dorothy Eagle. Oxford: Clarendon, 1983.

Lang, Andrew, ed. Scott's Waverly Novels, Vol. 48, Chronicles of the Canongate . Boston: Estes and Lauriat, 1894.

MacLehose, Robert. "Scott and the Theatre." Sir Walter Scott, 1771-1971: A Bicentenary Exhibition . Edinburgh: National Library of Scotland, 1971.

Millgate, Jane. Walter Scott: The Making of the Novelist . Toronto: University of Toronto Press, 1987.

Mitchell, Jerome. The Walter Scott Operas: An Analysis of Operas Based on the Works of Sir Walter Scott . University of Alabama Press, 1977.

Rowell, George. The Victorian Theatre 1792-1914: A Survey . Cambridge: Cambridge UP, 1978.


Victorian Overview Sir Walter Scott

ltima modificación diciembre 2001; traducido 29 diciembre 2010