[Traducción de Traducción de Rebeca Cordero Sánchez revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.]

Portrait of George MacDonald George MacDonald (1824-1905) es conocido como novelista, autor de fantasías tales como Phantastes (1858) y Lilith (1895) y obras realistas como David Elginbrod (1863) y Alec Forbes de Howglen (1865). También fue, sin embargo, un maestro religioso respetado. Fue pastor de una sola iglesia — la Iglesia Congregacional Trinitaria de Arundel, 1850-1853 — antes de pasar a sus novelas y poemas, pero continuó predicando y publicando sermones después de alcanzar la fama literaria.

Hasta hace poco, nuestro conocimiento sobre las homilías de MacDonald se limitaba a los sermones que escribió para su publicación: Los Milagros de Nuestro Señor (The Miracles of Our Lord, 1870), La Esperanza del Evangelio (The Hope of the Gospel, 1892), Sermones Silenciados (Unspoken sermons , 3 volúmenes. 1867-1889) y los discursos que incluyó en muchas de sus novelas. Ahora también contamos además con registros de los sermones que predicaba: José J. Flynn y David Edwards han localizado 20 transcripciones en periódicos victorianos, publicándolos como George MacDonald en el púlpito: Los Sermones “Revelados‘ de George MacDonald (George MacDonald in the Pulpit: The 'Spoken' sermons of George MacDonald Whitethorn, CA: Johannesen imprentas y editoriales, 1996.

Los contemporáneos de MacDonald reaccionaron de diversas maneras ante su forma de predicar. Muchos lectores discrepaban con los sermones en sus novelas. Hubo críticos que se quejaron de que Harry Walton, el protagonista de The Seaboard Parish, “siempre está predicando‘ “is always preaching‘ o que desestimaron a Paul Faber, Surgeon como poco más que un “sermón laico" “lay sermon‘ , o que declararon que el didactismo de MacDonald en Robert Falconer era “un suicidio a su arte‘ “suicidal to his art‘ ("George MacDonald as a Teacher of Religion‘ 423; críticas citadas en Hein 184, 310).

Sus otros sermones fueron recibidos mucho más positivamente. Aquellos que le escucharon predicar describieron sus sermones como “valientes y viriles‘ (Brooks, citado en MacDonald, An Expression of Character 220n.), “simples pero profundos‘ ("A Great Scottish Teacher‘ 383), y “salpicado por todas partes con finos toques de expresión poética‘ “streaked everywhere with fine touches of poetic expression‘ (Dexter, citado en George MacDonald in the Pulpit 25). Los que leían sus sermones estaban también impresionado por “el poder de su búsqueda espiritual‘ ("A Great Scottish Teacher‘ 383). Un crítico calificó al primer volumen de Unspoken sermons como “un libro realmente extraordinario‘ y juzgó a algunos de los discursos de su segunda colección como “llamativos", “iluminadores", y “singularmente profundos‘ ("Mr. George MacDonald's New sermons‘ 852-53). Quizás el mayor elogio provino de John Ruskin, quien afirmó que el primer volumen de Unspoken sermons contenía quote trans> “los mejores sermones — más allá de toda comparación — que he leído nunca” [“the best sermons — beyond all compare — I have ever read"] (citado en Greville MacDonald, George MacDonald and His Wife 337.)

Bibliografía

[Adaptación del Capítulo 6 de The Victorian Pulpit: Spoken and Written sermons in Nineteenth-Century Britain. Copyright 1998, Susquehanna University Press.]

Adaptaciones adicionales disponibles en La Victorian Web:: [en Ingl&ees]


Modificado por última vez 1998

traducido 14 de junio de 2011