[••• = disponible sólo en Inglés. Traducción de Noelia Malla García revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.]



decorated initial El lector no tiene más remedio que entusiasmarse por los paralelismos entre la experiencia del personaje de Dorian con Sibyl y la experiencia del personaje de Basil con Dorian. Así como el personaje de Dorian descubre a Sibyl como fruto de la casualidad, el personaje de Basil da con Dorian fortuitamente (p. 6). Dorian explica su encaprichamiento a Lord Henry: “No es solo el arte que tiene, un instinto artístico consumado, sino también su personalidad, y me has dicho con frecuencia que es la personalidad, y no los principios, los que mueven el tiempo” (“She has not merely art, consummate art-instinct, in her, but she has personality also; and you have often told me that it is personalities, not principles, that move the age”; p. 55). De forma similar, el personaje de Basil se encuentra fascinado por Dorian ya que este representa una nueva personalidad para el arte. Del mismo modo en que Dorian manifiesta temor por Sibyl cuando ésta revela un interés sexual similar al del mito de Eco, Basil confiesa que su primera reacción al conocer a Dorian en la casa de Lady Brandon fue de temor: “A curious sensation of terror came over me” (p. 6). El deseo de Dorian de colocar a Sibyl en un pedestal de oro para que el mundo la adorase está claramente relacionado con la curiosa idolatría artística del personaje de Basil por Dorian.

La novela El retrato de Dorian Gray procede del estudio de un artista que “adora” la extraordinaria belleza personal de un joven que, a su vez, “adora” a una joven actriz de extraordinaria belleza (pp. 114, 51, 77). El personaje de Dorian se queda fascinado con Sibyl porque ésta representa el despertar de una joven a la condición de mujer. De igual forma, el retrato que realiza Basil de Dorian captura la primera aprehensión del joven de su individualidad adulta.

La metáfora de la música sugiere que este momento se refiere a la iniciación de Dorian al sentimiento, a su aprehensión de una nueva dimensión vital que, de repente, le “valora”. En otras palabras, el personaje de Dorian experimenta una fascinación por la imagen de un joven de inusitada pureza en el proceso de aprehensión de la infinitud de pasiones que experimenta. Así, tanto Sibyl como Dorian representan un momento entre la inocencia inconsciente de la niñez y los distintos valores y horizontes de la vida adulta: el momento de ser consciente de sí mismo.

De manera significativa, ambos personajes están relacionados con imágenes arquetípicas que “personifican” esta etapa en transición. Dorian está fascinado por las cualidades de Artemisa encarnadas en el personaje de Sibyl y el personaje de Basil queda fascinado por la imagen de “eternal juventud” encarnadas en el personaje de Dorian que, como afirma Dawson (1987) representan un atributo al joven Dioniso. Así Basil se ve atraido por la imagen divina que Jung denomina el sujeto (1936, p. 11). Jung afirma (1959): “No puedo conquistar la divinidad, ni abrirme a ella…fiandome de lo que significa” (“I cannot “conquer” a numinosum, I can only open myself to it, ... trusting in its meaning”; p. 458).El personaje de Basil no puede hacer otra cosa sino sucumbir ante su fascinación confiando en que está haciendo lo correcto. Dicha confianza, sin embargo, puede ser inapropiada, como sugiere su asesinato a manos de Dorian. El personaje de Dorian está fascinado por una imagen de eterna juventud. El hecho de que existan tantos paralelismos entre las experiencias de ambos personajes —esto es, de Dorian y de Basil— sugiere una confusión entre una experiencia espiritual y la experiencia de lo que Jung define como inconsciente.

Un claro ejemplo del cambio de lo femenino como experiencia de lo masculine es la fascinación del personaje de Dorian por Sibyl cuando interpreta a Rosalind —esto es, el papel de una mujer disfrazada con “ropa de hombre” (As You Like It, II, iv). Esto, sin embargo, apenas representa una confusión inconsciente, pero hay un pasaje en el que dicho cambio parecería involuntario. Sucede cuando el personaje de Lord Henry reflexiona sobre lo que su tío le acaba de contar respecto a los orígenes de Dorian:

Desde un punto de vista psicológico, ¡qué interesante era! Un nuevo estilo artístico, un modo nuevo de ver la vida, todo ello sugerido de manera tan extraña por la simple presencia de alguien que era todo eso de manera inconsciente; el espíritu silencioso que mora en bosques sombríos y camina sin ser visto por campos abiertos, mostrándose, de repente, como una dríade, y sin temor, porque en el alma que la busca se ha despertado ya esa singular capacidad a la que corresponde la revelación de las cosas maravillosas.[Retrato 57]

Podría decirse que estas son las únicas frases de la novela que carecen de un significado preciso. El lector se aferra a la subsiguiente referencia a Platón sin reparar en la discrepancia entre la idea platónica y el espíritu silencioso totalmente distinto que propone Wilde. Las ideas de Platón no parecen una dríada ni vagan por bosques oscuros. El personaje de Lord Henry describe un espíritu silencioso de género evidentemente femenino cuya relación con la diosa Artemisa se sugiere en virtud de su pertenencia al bosque y por mostrarse ante un espectador masculino que, pese a buscarla en el bosque, no esperaba su aparición. De este modo, el pasaje representa una variante del mito de Acteón y Artemisa salvo con una diferencia sustancial: el personaje de Lord Henry no se refiere a una joven —como el pasaje en principio parece sugerir—, sino que describe su propia reacción al conocer al joven Dorian.

Temor a lo femenino en El retrato de Dorian Gray


Modificado por última vez el 22 septiembre de 2009; traducido el 9 de febrero de 2012